Nova Canet tuvo una vertiente económica. Cuando conversas con sus protagonistas entiendes que lo que parecía una transición natural acababa por ser una decisión estratégica. Mujeres que pasaron de tener un puesto en el mercado a crear una marca de negocio. Hombres que manejaban sus aficiones electrónicas creando atmosferas hipnóticas y escenarios potentes. Jóvenes que consumían compulsivamente música hasta extraer su sentido, su interpretación contextual, imaginar mezclas en su mente que quizá todavía no fueran posibles técnicamente. Personas que vieron una estrategia de negocio y apostaron por el cultivo intensivo de un tipo de música para diferenciar su marca. En Nova Canet pasaban cosas que no creeríamos. Naves ardiendo más allá de Orión...
Quizá el mayor brillo se lo llevó la figura del DJ y la creación de la cultura de club. En los tempranos ochenta los lugares de ocio de la comarca eran oscuros, cerrados (algunos incluso subterráneos) y privados. Podríamos decir que se movían todavía dentro de la idea de clandestinidad. Hay ejemplos en todos los pueblos valencianos de este tipo de locales donde se consumía música en seco, sentado, de forma comunitaria. El consumo comunitario de música tenía una dimensión social que primero el walkman, discman y Spotify han destruido. La sensación de comunidad ante la reacción común ante un sonido es algo extraño de explicar. Pero así sucedía. Eran espacios mayoritariamente de "apalanque". Nova Canet revolucionó todo eso.
Tengo la impresión de que la variante de cultura de club que se gestó en Nova Canet fue peculiar. La cultura de club que llegaban de Reino Unido tenía como ingredientes un volumen de sonido que impedía o dificultaba la conversación, un espacio abierto en el que bailar y una figura litúrgica que oficiara la ceremonia: el DJ.
La evolución de la figura del DJ da para una tesis doctoral que no escribiré yo por falta de conocimientos. Tras tratar de escuchar, entender y asimilar lo que Vicente (Cacao) me fue explicando creo que Nova Caneet interiorizo una versión mediterránea de la cultura de club.
En todo caso, la emergencia de la figura del DJ fue clave para entender el nacimiento de la industria del ocio. El DJ era el sumo sacerdote de una ceremonia en la que los fieles le otorgaban su fé y le confesaban sus pecados.
El DJ dejó de ser el que ponía los discos uno tras otro en los guateques para ser el interprete del estado de ánimo que se formaba en el interior de un espacio determinado. Primero en la pista de patinaje del Casino, después en Nova Canet; el DJ pasó de seleccionar la música a mezclarla y presentarla. Dejó de servir y empezó a cocinar. El DJ pasó a ser el profesor de música de mucha gente. El prescriptor de producto. El catador de vinos musicales más selecto.
En la cultura de club era importante todo. La disposicioń del espacio, por ejemplo. El DJ dejó de estar en un rincón escondido para pasar a estar en un altar dominante desde el que vigilar a su audiencia. El DJ configuraba una atmosfera que era la marca del pub. El pub seducía con la esperanza de escuchar lo último de un tipo de música. El DJ llegaba antes y te explicaba lo que había aprendido. Era un puto tutorial constante. Era el que decídia qué sesión se grababa en cintas que después se convertirían en míticas.
Los DJ eran la base de la industria del ocio. Obviaremos la cadena logística del alcohol, el hielo, los vasos, las pajitas... porque siempre estuvieron ahí. Los DJ se conocían. Y conocían a los "maleteros" que eran los que viajaban con su maleta vendiendo discos "de importación". La búsqueda eterna de lo exclusivo. Lo que todavía no es reconocido como masivo. Todavía existían tiendas de discos pero su mercado era más el familiar que el de los nuevos misioneros de la música. Quizá debería abandonar ya las metáforas religiosas por útiles que me parezcan.
El DJ marcaba el estilo. O quizá el propietario quisiera ser el show runner y optar por una tendencia. Nova Canet empezaba a abrir un camino. Camareros y camareras que siempre cobraban en negro con edades de dudosa aceptación hoy en día. Inspecciones de trabajo inexistentes. Cobro en efectivo. Todo pasaba al mismo tiempo.
La industria del ocio estaba naciendo en España y Nova Canet era nuestra expresión local. No tardaron en aparecer los relaciones públicas (ahora resulta que se llaman "imagen") que te proponían con un flyer ir a un sitio concreto. Sus trucos, sus atractivos, sus seducciones configuraron una nueva profesión de la noche. Podía incluso tomarse un chupito contigo si eso ayudaba a alimentar el negocio.
Después aparecieron las gogos. No negaremos la evidencia del uso del cuerpo femenino para captar la atención del público. Las gogos de aquella época no fueron a ninguna academia. Organizaron una coreografia común, una etapa del baile de música, una forma de vestir cada vez más sexualizada. Convertían a las chicas en un reclamo sexual pero también contribuían a generar una atmosfera concreta. Era fácil idealizarlas, convertirlas en diosas, observar su habilidad para soportar una mirada colectivamente generosa pero quizá individualmente sucia. Formaba parte de la industria del ocio y acabó por configurar toda una profesón en lugares como Ibiza.
Llegamos a la oscuridad. Siempre se va la luz cuando más necesitamos hielo. Otro gran participe de la industria del ocio fue el segurata. La seguridad empezó a ser necesaria tras ese periodo fugaz de tiempo que sucede entre el final de los exploradores y la llegada de la masa. La violencia empezó a ser posible. Quizá incluso divertida entre algunas bandas. El segurata sin embargo mayoritariamente se dedicaba a generar una atmosfera de protección y certeza de ausencia de conflicto. Algunos incluso se conviritieron en personajes míticos de las noches de Nova Canet. Una figura entrañable a la que saludar justo en ese momento en que preferirias no saludar a nadie.
No fueron a escuelas de negocios. Su estrategia fue ofrecer bocadillos de tortilla de patata a la salida de Studio 82 o poner un escenario de madera para conciertos en directo. Su idea de negocio fue dar salida a una explosión creativa de su interior o dedicarse a ser la más popular del instituto. Fue pura intuición. No sabían lo que hacían aunque supieran exactamente lo que hacían. Comprar una pescaderia para crear una marca mítica, un lugar de encuentro, un primer faro en la costa. Otros trataron de estructurar y dar orden al espacio como cojunto. Todos y todas aprendieron sobre la marcha. Echaron muchas horas. Se jugaron el dinero. Lucharon en un entorno de la noche donde el chanchullo parecía norma. Dejaron de dormir para estar más despiertos. Imaginaron lo que hoy son recuerdo. Fueron los arquitectos de tus memorias.

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