Desde que empecé a estirar del hilo de la alta capacidad me han ido surgiendo capas y más capas que me conducían a las neurodivergencias. Por suerte ha habido en redes una especie de "explosión" de naturalidad y comprensión hacia la diversidad (aunque el odio la tape). No quiero decir que no haya odio en redes (lo hay) pero bajo el rádar del odio han surgido comunidades de personas unidas por características muy específicas -a veces vividas en la intimidad- que de otra manera no podrían haberse conocido. En ese camino, tras estudiar de manera estructurada la alta capacidad intelectual, me fuí encontrando cada vez con más perfiles de autistas que contaban sus experiencias. Y me sorprendió ver como tenía grandes similitudes en el correlato exeperiencial. 

El detonante no fue esa cómoda sensación de encontrar gente que entiende que exploten sonidos en el cerebro, o lo que es un shutdown. Mi detonante fue convivir con tres compañeras de piso -mi querida esposa y sus dos hijas- con comportamientos neurotípicos extrovertidos. Ahí me explotó la cabeza porque me decían que eso que estaba pasando era "normal". Con normal me refiero a gente entrando y saliendo de casa sin avisar, durmiendo o incluso duchándose en casa, soniditos permanentes, ocupación patrimonial de espacios comunes, horarios dispersos, más ruidos, gritos que desembocaban en una reconciliación en menos de una hora, desafíos, impuntualidad... Lógicamente esta enumeración forma parte de "mi visión" y seguro que hay personas que entienden que todo eso forma parte de la crianza normal de un adolescente neurotípico. Pero yo eso no lo habia visto nunca. Por poner un ejemplo, no tenía ni idea de que se podía desafiar a tu padre. Creo que nunca lo he hecho. Alguna vez no le he hecho caso, especialmente en situaciones vitales como la mili o la selección de estudios, pero nunca le he desafíado. No me extenderé porque lo que sucede en un hogar está tan lleno de matices que resulta muy indescrifrable. Solo diré que eso me condujo a pensar que yo era "más raro" de lo que pensaba. Pregunté a mi hermana y efectivamente me vino a decir que los niños "normales" no eran como fui yo. 

Con el adjetivo "raro" estás jodido porque es muy impreciso. La etimologia ayuda y define "raro" como estadísticamente poco frecuente. Desde luego, en ese caso soy "raro" pero para una mente rigurosa semánticamente como la mía eso no era suficiente. En qué se traduce esa rareza. Ya tenía acreditada la alta capacidad pero conozco personas con alta capacidad que conviven muy razonablemente con el caos más allá del orden de su espacio de trabajo. Me refiero a caos horario, caos de incertidumbre e improvisación, caos alimentario.... Y yo soy todo lo contrario. Había que investigar. 

Empecé a investigar con la introversión leyendo "El poder de los introvertidos" y eso me encajaba. No solo fui un niño tímido de los que se esconden detras de la pierna de su madre cuando le hablan sino que fui un adolescente introvertido que pasaba horas y horas solo en su cuarto (sin móvil pero con tele). 

Pero los perfiles que seguían en TikTok, Youtube o Twitter parecían ir un poco más allá de la introversión o la timidez. Explicaban cosas que yo he vivido en mi cabeza. Era una cuestión de matiz muy  íntimo. Nunca he compartido muchas de las cosas que me pasan en la cabeza. Pensaba que le pasaban a todo el mundo. Ese ensimismamiento me ha jugado una mala pasada. No le pasan a todo el mundo. Ni siquiera le pasan a una mayoría. Y me entero ahora con 50 años. 

¿Tiene sentido saber si tengo autismo ahora? 

Esta sería la primera pregunta que surge. ¿Qué finalidad tiene saber algo con lo que he conseguido llegar bastante bien a los 50 años? Como siempre en mi mente hay diferentes voces que debaten entre sí. 

Tengo una que dice que eso explicaría muchas de las cosas que me han pasado y me pasan y, por tanto, me ayudarían a aceptarme como soy y cuáles son mis límites. Además, ayudaría a redimensionar la idea de "éxito". Si soy autista y he conseguido sobrevivir a nueve años de local de ensayo con música a toda hostia, una década de salidas nocturnas a bocajarro, varios viajes de choque cultural extremo y algunas relaciones sentimentales sin que nadie se enterara (ni siquiera yo) es todo un éxito. Finalmente, un diagnóstico me "legimitaria" para pedir adaptaciones sobre todo con mi mujer y las otras dos "compañeras de piso" que son sus hijas en plena explosión de jóvenes adultas. 

Otra parte de mi dice qu hay piezas que no encajan en ese puzle pero vale la pena pasar por el proceso para conocer donde estan los límites entre el autismo y la alta capacidad introvertida. De lo único que he podido investigar en este campo llego a la conclusión de que los límites son contextuales: son interpretaciones contextuales de un profesional formado en la materia basados en intensidad, frecuencia y duración por interferencia en la funcionalidad vital. A mi rigidez cognitiva eso le peta en la cabeza. No entiendo que en España un patrón de conducta sea diagnosticado con autismo por tener comportamientos que en Japón o Finlandia son neurotipia. Esto algún día me lo tendrá que explicar un profesional con profundidad porque no lo entiendo. Pero bueno, aceptamos contextual como diagnóstico. 

¿Qué piezas encajan? 

Soy rehen de mis lecturas así que esto puede tener recorrido corto porque no soy especialista. Me hago preguntas e intento contestarlas como puedo mientras espero que avance la lista de espera para poder afrontar el proceso de diagnóstico. 

He de decir que las piezas que encajan me plantean dudas exclusivamente por la intensidad de sus efectos. No es que tenga problemas con la comida o las texturas; es que eso ha condicionado mi vida. No es selectividad alimentaria, lo mío era hiperselectividad alimentaria. No es que me piquen las etiquetas, es que hay tejidos que no puedo ni tocar sin que se me erice todo el vello y salive como si su fuera un perro. Esta intensidad tan potente es la que me hace dudar. 

Los aspectos que encuentro en común con el espectro autista se centran mucho en la capacidad para procesar los diferentes sentidos: 

  1. Integración sensorial térmica. La pongo la primera porque es verano y ya he entrado en descomposición multiorgànica (vale, soy un dramas). A mi el calor me paraliza. No me afecta, me destruye. 
  2. Integración sensorial acústica. No jerarquizo sonidos. Todo entra de golpe. En el grupo de música tenía que memorizar pequeñas señales para saber cuándo tenía que entrar a cantar porque no podía descomponer los sonidos de batería, guitarra, bajo... Ahora casi no entiendo a una persona sentada en una mesa enfrente de mi si hay murmullo de fondo. Miro la boca para orientarme sobre lo que está diciendo. Cualquier sonido repentino se convierte en un susto (eso incluye las notificaciones de móvil de los demás). Susto igual a sobresalto y activación límbica de peligro. 
  3. Integración sensorial del gusto. No es que sea especialito, es que no puedo beber nada con gas porque me explota la lengua. No me extiendo en la selectividad alimentaria porque da para un libro de "autoayuda" para madres despesperadas. Otro día. 
  4. Integracion sensorial táctil. A cualquier introvertido le molesta que se acerquen demasiado. Desde que vivo en Valencia capital he notado que la gente tiene un curioso sentido de la distancia interpersonal. Especialmente me siento incómodo cuando alguien anda detrás de mi. No sé si es un vestigio evolutivo pero la sensación de riesgo me obliga a parar y dejarlo pasar. Mi historia con los pies da para un monólogo del club de la comedia. No llevé chanclas casi hasta los 30 porque mis pies son muy sensibles. Tenía que llevar calzado cerrado y calcetines (gordos a ser posible). En verano llevaba medias de futbol con 12 años. Medias de fútbol nada menos. Lo pienso ahora y admiro más a mi madre. No soporto que nadie me toque los pies, ni llevarlos sucios, ni tener nada metido dentro del zapato o una suela mínimamente irregular. Insisto en que sé que esta sobreexcitabilidad es común a varias neurodivergencias pero me he dado cuenta que en mi caso es muy bestia.
  5. Integración sensorial olfato. Si alguien limpia con salfuman tengo que salirme de la estancia. Lo mismo sucede con el vinagre de limpieza. En el caso del salfuman o el amoníaco tengo sensación de ahogo. Yo lo vivo así. No tengo manera de medir lo que sienten los demás. 
En lo que respecta a los sentidos es como si llevara una escafandra y me explotará todo dentro. Escafandra como recipiente metálico que crea eco con todos los sentidos posibles. Y aprovechando la escafandra también tengo la sensación de que siempre hay un cristal entre la realidad y yo. No sé como se llama esa sensación pero yo la vivo así. 

También me gustaría mencionar aquí algunas "fobias" que no parecen nada frecuentes en la alta capacidad intelectual o no he leído nunca que formen parte del patrón. La primera es mi pánico a los análisis de sangre hasta límites de espectáculo rídiculo. Me hago uno cada año y cada vez lo hago mejor pero aún sigo comportándome con rituales de niño de 10 años. Lo segundo es que todos los animales me dan miedo. Da igual si es un gato, un perro, un caballo o una rata. Todos me dan miedo pero los que más: los perros. Con los animales tengo una mezcla de miedo y repugnancia. Creo que son asquerosos, sobre todo los lametones de los perros. Soy consciente de que esta sensación no es nada frecuente y que incluso es políticamente incorrecta pero yo la vivo así: los perros me dan miedo. Hay un episodio infantil que podría justificar ese miedo pero no el asco a su pelo, sus patas o sus lamentones. 

Finalmente hay un hilo del que me gustaría estirar con alguien que sepa del tema. En el autismo hay un relato común de ansiedad permanente. Una especie de activación límbica constante que no responde a ningún peligro ni a ningún pensamiento concreto y que puede conducir a la saturación y el colapso. Digamos que la ansiedad basal es tan alta como la patológica para otras personas. Yo vivo mi ansiedad así desde hace 30 años. Sin embargo, antes de los 30 no sabría señalar más que unos cuántos episodios de crisis de ansiedad. En este caso me veo obligado a subrayar que dejé el futbol a los 27. El futbol me hacía entrenar tres veces por semana y por ahí sale mucha ansiedad. Estar cansado y estar ansioso es más dificil que estar descansado y ansioso. Mi ansiedad basal está disparada la mayor parte del tiempo: todo se convierte en un mecanismo de activación: mi radar de rechazo, mi radar de proyecciones negativas, mi radar de riesgo físico. Esa sensación de "ansiedad contínua e insuperable por constantes impactos minúsculos solo la he leído en autistas. 

Entonces ¿Qué cosas no encajan porque me pareces bastante autista? 

En lo que he podido profundizar el diagnóstico de autismo está muy centrado en la interacción social en varios aspectos. 

Uno sería la capacidad para entender y construir sentidos figurados al lenguaje. He de decir que tengo una anécdota infantil que me hace dudar de esto que escribo. Un día mi madre me dejó solo en casa. Tenía menos de 9 años y esto me lo han contado; yo no lo recuerdo. Mi madre me dijo que no le abriera a nadie, con tan mala suerte que se dejó las llaves dentro y tocó a la puerta y me pidió que le abriera. No le abrí. Las órdenes eran no abrir a nadie. Me gustaría decir que era tan listo como para pensar que quizá estaban apuntando a mi madre con una pistola y no le abrí por un razón lógica. La verdad es que no lo sé. Pero no abrí. Tuvo que ir a casa de mi abuela a por la llave  y entrar. Esto sería claramente una comprensión literal del lenguaje. 
Sin embargo, en general, me siento muy cómodo con la ironía, el sarcasmo, el cinismo, la caricatura, los dobles sentidos. No solo en su compensión sino en su elaboración. Incluso llegando la crueldad dialéctica. No estoy orgulloso de ello pero yendo a un colegio solo para niños había una necesidad imperiosa de encontrar mecanismos de defensa y el humor negro, mordaz e incluso cruel era uno de ellos. Me siento muy cómodo e incluso naturalmenete destinado al lenguaje figurado como método de supervivencia. Incluso he tenido una página de memes con varios miles de seguidores. 

En otro orden de cosas, también según mis lecturas, el diagnóstico de autismo va mucho en el sentido de saber interpretar los contextos sociales. En este sentido mi querida esposa me llevaría la contraria pero ella no me conoció de niño. Yo tengo una habilidad pasmosa para detectar estados emocionales colectivos y personales. La tengo porque tengo un volcan interior que también los genera. El problema - creo yo- es que nadie me enseñó a hacer regulación emocional por vía emocional o física y tuve que aprender a hacerla por vía inteletual. Así que si tu me cuentas un problema yo buscaré una solución; no un consuelo. No tiene sentido contar un problema si no se quiere solucionar. Solo contarlo por contarlo es trasladar basura emocional a la mente de al lado. Ahora estarás pensando en mi frialdad/crueldad respecto a eso. Bien, a esa intelectualitación analítica de todos los problemas emocionales creo que se refiere mi mujer cuando detecta robotización emocional. No es así, mi impresión es que la intensidad emocional me ha hecho pasar por todos los estados extremos posibles sin haber pasado por casi ninguna dificultad objetiva en la vida. Así que detecto estados emocionales pero aporto soluciones intelectuales. 

¿Me gusta abrazar o consolar? Pues tengo un alto sentido del abrazo, del amor y de la amistad así que guardo los besos y los abrazos como si fueran escasos y finitos. Así me parece que tienen mayor valor. Lo llamaremos capitalismo emocional. Ironia on. 

Otra cosa es si una vez detectado un estado emocional grupal o individual yo me lo paso por el forro de los cojones. Esto sí que lo hago. Ahora vivimos una época cuqui donde todo parece un drama pero vivimos en la mejor época de la historia en el mejor territorio para existir así que si alguien llora por el examen de matemáticas de la selectividad pues me parece una chorrada (como mucho vomita como hice yo). ¿Nos hemos hecho muy fisnos? Para mi sin duda pero seguro que mi padre pensaba lo mismo de mi cuando me negué a hacer la mili. 

Pondré un ejemplo de interpretación de contexto extremo que me parece que quizá "descartaría" el autismo (me he venido arriba, no te enfades): durante una época de mi vida me gustaba robar por pura diversión. Entre los 11 y los 15 años tuve una época en la que robaba cosas por pura adrenalina en kioscos y centros comerciales. No era nada que necesitara. A veces eran Fosquitos que no eran para mi porque no comía chocolate. En Italia robé una torre de Pisa que se encendía por pura diversión. Quiero decir que dentro de una cierta ingenuidad vital yo era bastante pillo e incluso algo líder. 
Mi posición solía ser de liderazgo instrumental. Yo no era el más popular ni nada de eso pero era el organizador del campeonato del recreo. Mi popularidad se derrumbó cuando había que gustarle a las chicas. Dificil ser popular si no eres capaz de hablar con una chica (como Rachid en The Big Bang Theory). Cierto es que mis compañeros del equipo de futbol eran mucho más "pícaros" que yo pero tampoco para fliparse. De hecho, cuando había que hablar con el entrenador o la directiva todos me miraban a mi (incluso con 14 años). 

Por tanto, no acabo de ver las dificultades de interacción social y sí las veo. Depende, es contextual. ¿Es normal no hablar con una chica en una conversación estándar hasta los 17 años? Pues muy normal no parece. Es estadísticamente poco frecuente. Pero era muy muy  tímido y me daba mucho miedo el rechazo de las chicas. 

Menuda turra, si has llegado hasta aquí te felicito porque hasta yo me canso de mi. Creo que he recogido casi todas mis dudas. Ojalá la conversación en redes sea lo suficientemente nutritiva para que entienda los matices. Tengo ganas de poder hablar con alguien sobre esto para ver como "reintrepreto" mi vida aunque reinterpretar la vida no tenga ningun sentido. Cosas de la gente neurodivergente ociosa del primer mundo. Se tumban en la cúspide de la pirámide de Maslow y luego dicen que no duermen bien. Pues eso.. así somos.