Casi siempre que lees a alguien sobre autoexigencia es alguien brillante. Eso quiere decir que la autoexigencia funciona porque ha llegado a ser brillante aunque sufra con ello. Acabo de leer uno de esos artículos en los que una escritora joven con buenas obras ya publicadas habla de cómo le afecta el síndrome de la impostora. Si te publican ya tienes un reconocimiento. Ya tienes una métrica evaluatoria. Si te entrevistas ya eres alguien. Ya sabes algo. La mayoría de los superdotados/altocapaces no tenemos ninguna orientación respecto a lo que es una autoexigencia sana. Simplemente no sabemos cómo se mide eso. Solo sabemos que nuestra voz interior pide más y mejor, que esto no es suficiente. 


Como mi cabeza se ha disparado últimamente pensando sobre mi propia cabeza creo que he reconocido un itinerario mental que me gustaría compartir. Como siempre, esta es mi experiencia: la cuento porque el marco teórico de la alta capacidad está muy trillado pero el marco experiencial no. Hay muchos estudios sobre altocapaces anonimizados, libros anonimizados y pocos ejemplos prácticos de cómo es un superdotado mediocre o del montón. Porque esos también tenemos nuestras movidas. 

La autoexigencia -en mi mente- es una voz interior que te dice que eso que acabas de hacer lo podías haber hecho mejor o hay mucha gente que lo haría mejor. 

Vayamos por partes. Yo tengo esa sensación permanente. Y la tengo porque es verdad: lo que hago lo podría hacer mejor y hay mucha gente que lo haría mejor. La cuestión es si eso es motivo suficiente para paralizarme. Pensar lo contrario: que lo has hecho perfecto o que nadie lo puede hacer mejor que tú me parece que es de tontos que viven en una realidad paralela. 

Por tanto, la autoexigencia es buena si no te paraliza. A mi me paraliza. Tengo varias cosas escritas que no muestro porque creo que son bastante mejorables o que ya hay "suficiente literatura al respecto". Cuando me atrevo a publicar es cuando encuentro un "nicho" en el que no hallo ninguna referencia. No hay nada o yo no lo he encontrado y por tanto mi vara de medir es "aquí aporto" porque aunque lo haga "regulinchi" soy casi el primero en llegar. En mi caso el patrón es fácil de reconocer. Cuando escribo en valenciano hay muchísimos temas sobre los que nadie ha reflexionado en esa lengua. Entonces soy muy atrevido al publicar. Cuando escribo en castellano mi síndrome del impostor se multiplica. Y mi síndrome de procastinación se eleva a la enésima potencia. ¿Para qué voy a escribir sobre el capitalismo de vigilancia si ya hay tanta buena literatura escrita que yo mismo he leído? ¿Por qué voy a escribir sobre megatendencias e inversiones financieras si ya tienen a brillantes economistas escribiendo sobre ello? 

He dicho que iría por partes. 

Primera pregunta: ¿Por qué necesito publicar, escribir, contar, divulgar, explicar... en definitiva: explicar a alguien externo lo que estoy "aprendiendo". ¿Qué mierda es eso de tener necesidades expresivas? ¿La tiene todo el mundo? ¿Solo las tenemos los de altas capacidades? ¿Conocéis casos de alta capacidad que se callen sus intereses especiales recien descubiertos? Yo no. Todos explotamos. Para mi esa es la palabra. No lo puedo evitar. Explotan en mi interior. Cuándo descubro algo con pasión -sea el tema que sea aunque parezca banal como la aparición del futbol moderno de toque en triangulación- me explota dentro y necesita salir. Necesito compartir mi nuevo interés por dos motivos. El primero es si encuentro a alguien que también tenga la misma pasión lo que sería maravilloso porque te sientes menos solo en la vida. El segundo es que lo encuentro tan divertido y tan apasionantes que no puedo quedármelo para mi solo. Quiero compartirlo. Quiero que otras personas lo disfruten. Este inicio del camino es muy frustrante desde pequeño porque notas que a "los demás" no les interesan ni los mismos temas, ni con esa intensidad, ni de manera creciente. Así que aprendes a callarte algunas cosas que te siguen explotando dentro y rebotan en tu cabeza. Esa necesidad de compartir lo que te explota dentro es el punto de partida pero el itinerario sigue. 

Segunda pregunta: ¿Cuál es el resultado ideal? Mi sobrino dibuja desde muy pequeño. Lógicamente sus manos no siempre han sido habilidosas pero su memoria siempre fue fotográfica. Él siempre ha sabido la distancia que hay entre original y su copia. En su mente el resultado final era "la perfección" y su ejecución se ha ido acercando progresivamente. Pau lo lleva bien porque ha sido capaz de ponerse a vender sus dibujos en un mercadillo de clase intentando competir con gominolas (bendita ingenuidad). De alguna manera acepta que con 11 años todavía no es el momento de la perfección. Pero el tema es que desde pequeños los altocapaces tenemos una visión clara del "resultado acabado deseable o perfecto". Aún hoy me pasa. Al aparecer la inteligencia artificial generativa en imágenes intento poner lo que hay en mi mente por escrito pero la inteligencia artificial no me entiende. Al final publico algo que se acerca un poco a ello. Pero un poco. Lo que quiero decir es que los superdotados practicamos la hipergamia del conocimiento. La hipergamia es una conducta social -normalmente asociada a mujeres- de casarse con hombres de "estatus superior". Hoy no es el día de debatir sobre si la hipergamia es unidireccional o bidireccional y los hombres son capaces o no de estar con mujeres más brillantes. La cuestión es que nos "enamoramos intelectualmente de personas expertizadas en temas que nos apasionan". Nuestro punto de referencia es ese: el dominio absoluto del tema en cuestión. Todo lo demás es mediocre. Solo sirve la masterización extrema. Básicamente porque ha formado parte de nuestro proceso de "curiosidad extrema". Y es imposible competir con un maestro, con tu maestro. En conclusión: en tu mente hay un resultado acabado y perfecto pero no siempre tienes tiempo, medios o conocimientos o edad suficientes para acceder a eso que hay en tu mente. 

Tercera pregunta: Por qué tiene que ser perfecto? Muchas veces publico o entrego cosas por falta de tiempo o de energía que no son perfectas. Sin embargo, el "cliente" se queda admirado de lo que le he entregado. Simplemente en mi mente esa idea no era nueva. Lleva años dando vueltas pero nadie le ha hecho ni puto caso. La perfección en tu mente no es más que - por regla general- una imitación de un modelo que has visto o del cual has aprendido. Si partes de la idea de la "necesidad expresiva" es fundamental que esa idea o iniciativa abandone tu mente. Si no la compartes se pudrirá dentro de ti. Es importante que la saques, que la expreses. Que la "cagues" o se quedará para siempre vagando por tu subconsciente. Si no está madura guardala en algun cajón secreto pero público. Al menos es lo que me pasa a mi. Necesito ponerlas a disposición incluso inacabadas porque no tengo tiempo ni energía para desarrollar todo lo que se me ocurre. 

Cuarta pregunta: ¿Qué mierda es la perfección? La idea de perfección suele estar asociado a la finalización detallada. Sin embargo, a mi el detalle me da igual. La perfección o lo brillantemente imperfecto -para mi- es una perspectiva nueva. Ahora estoy "asombrado" del nuevo redescubrimiento del tecno con el espectáculo immersivo de Afterlite. Siempre me ha gustado la música tecno y he venido siguiendo su evolución traspasando modas latinas. Hacer música tecno es cada vez más fácil, lo dificil es inventar un espectáculo donde escuchar y mirar se combinen con sentir. La música no es especialmente novedosa. Es básicamente una "mascletá" valenciana en sus diferentes partes de extasis, in crescendo etc... Para mi lo brillante no es lo detallado. Mi mayor problema en los exámenes eran los puntos de "i" y los palitos de las "t". Me molesta el detalle. Me satura lo exhaustivo. ¿Significa que no soy autoexigente? ¿Que no soy perfeccionista? Hazme una propuesta con mil restricciones creativas y entonces buscaré la perfección. Cuando consigo un enfoque nuevo, original, único (o no encontrado por mi hasta ese momento) mi necesidad de compartir es superior a la autoexigencia. Entonces publico compulsivamente. Hace años descubrí Dinamarca como concepto. Leo todo lo que puedo sobre las sociedades escandinavas y en ese nicho me atrevo a publicar porque no creo que haya más de dos o tres personas en España que hayan visto más series escandinavas que yo. Mi autoexigencia es salirme de la caja a pensar. No es detallista. En la única novela que he escrito me "reprochan" que parece más un guión de una película. Sé a lo que se refieren. No hay descripciones ni de espacio ni de aspectos de los personajes. Apenas unos apuntes. Las novelas suelen ser ampliamente descriptivas porque te la juegas todo en la creación de imágenes. Pero yo no quería eso. Quería que entendieran por qué alguien decide ser un asesino en serie desde la creación y la solidez intelectual de poder justificarlo moralmente. 


Quinta pregunta: ¿Perfecto para quién? Es frecuente en la alta capacidad tener un pensamiento poco gregario. Esto significa que nos importa más la dialéctica intelectual que la cohesión del grupo. En ocasiones me veo defendiendo posiciones que no son las mías (ideológicamente hablando) porque detecto cierta fanatización polarizada en la conversación. Vale, es un poco puñetero pero la idea es que tenemos tendencia a desconsiderar las posiciones mayoritarias simplemente porque sean mayoritarias. Lo que se toma como verdad -en muchos casos- es una cuestión contextual de mayorías y tiempos. Y eso nos molesta. Nos molesta profundamente que nadie vea las otras versiones minoritarias de la verdad. Esta introducción sirve para explicar la "crisis del reconocimiento". Yo mismo me boicoteo. Por un lado me encanta pensar cosas al revés del mundo y encontrar nuevos enfoques que nadie más ha detectado y luego espero que me aplaudan por llevarle la contraria al mundo. "Hay que ser subnormal", me digo a mi mismo. Esa combinación está dentro de la idea de "autoexigencia". Quiero gustarme a mi y que además le guste a los demás. Y eso, amigas y amigos altocapacitados es tan dificil que solo le ocurre a unos cuántos.  En ese contradicción creo que hay mucho de gestión de la autoexigencia. Quieres ser gracioso pero quieres que entiendan "tus gracias". El día que me enteré de que casi la mitad de la población tiene dificultades para entender las ironías y los sarcasmos se me cayó el mundo encima. La ironía y el sarcasmo es mi única forma de superar el cinismo y la hipocresía, la incoherencia conmigo mismo. Yo había intentado ser gracioso pero con mi sentido del humor. Alguna vez lo conseguí, especialmente cuando se pusieron de moda los memes, pero en general mi sentido del humor es "doloroso" para muchas personas. Tengo la sensación de que la "autexigencia" tiene que ver con la fragilidad ante la falta de reconocimiento de la alteridad. Por un lado, las personas altocapaces crecemos con una cierta soledad y por tanto buscamos la aceptación de "los demás" a través del resultado. Yo creo que siempre hice eso con las notas: si no me querían por como era me querrían por lo que era capaz de hacer. 

En definitiva, la mayoría de personas altocapaces sentimos la inseguridad de muchas preguntas: 

  • ¿Esto que acabo de pensar se puede decir? 
  • ¿Si lo digo me aprobaran o me suspenderan? 
  • ¿Si lo digo como lo pienso es correcto o es como siempre que no me van a entender? 
  • ¿Esto que está en mi cabeza lo ha pensado alguien antes? ¿Lo ha pensado mejor? ¿Puedo leer diez mil cosas sobre el tema para ver si mi enfoque es verdaderamente original? 
  • ¿Aporto algo si lo comparto en un mundo donde tienes a un click todo el conocimiento del mundo? 
  • ¿Es lo suficientemente bueno para que el mejor experto del tema me diga que no había pensado en ello? 
  • ¿Es lo que si tuviera toda la energía y todo el tiempo del mundo y todo el dinero del mundo entregaría? 
Como verás las preguntas son cada vez más locas. Y ahí veo yo el problema ¿Dónde parar? Depende de tu autestima o de tu necesidad obsesiva de sacar algo de dentro de ti. Últimamente me he vuelto a interesar por la biografía de Kurt Cobain. Él se aburrió muy rápido de lo que yo no me canso de escuchar. La mayor parte de los "genios" seguro que tienen alta capacidad pero lo que presentan es un obsesiva necesidad de profundizar en un tema o sacarlo afuera sin saber ni por qué ni para qué. Si te paras a pensarlo es cuando la cagas. Messi no sabe por qué hace lo que hace, Paco de Lucía no sabía por qué sus dedos podían ir tan rápido. Pongo ejemplos de cultura pop porque de los otros ya hay muchos. Por qué Niestsche o Van Gogh se volvieron locos? Fue su voz interior haciéndoles preguntas y diciéndoles que eso no era lo que tenían en mente, que no era el resultado perfecto o que nadie les entendía a pesar de lo mucho que dedicaban a explicarse. 
Las persona altocapaces -ya me estoy flipando hablando en términos generales- crecemos con un montón de dudas y solamente algunas certezas e intuiciones. Yo mismo tengo que plantearme cada vez que escribo este blog qué sentido tiene escribirlo si hay miles de fuentes teóricas y profesionales trabajando el tema. 
Solo he encontrado una respuesta: cuando acabo de escribir me siento mejor que cuando empecé. Hay algo que me genera oxitocina al escribir, sacar de mi mente cosas y decir "ahí las tenéis, ojalá le sirvan a alguien". Es como enviar un mensaje en una botella por si rescatas tu a alguien. Algo muy loco. 

Seguiré con mi síndrome del impostor, acusándome de procastinador, vago o antisocial. Pero hoy he conseguido escribir un artículo más de mierda sobre un tema trillado por especialistas que saben mucho más que yo, poniendo cosas más que discutibles. 

Pero ahora me siento mejor. Ojalá entendiera esto siempre.