Mi gran obsesión al escribir sobre alta capacidad es mezclar lo teórico y abstracto con lo cotidiano y concreto. Hay mucha literatura pedagógica y científica sobre alta capacidad. De hecho para superar mi síndrome del impostor (que me hace pensar que tampoco soy "tan" superdotado) e intentar ayudar a gente "perpleja" como yo, me he "sacado" dos titulaciones relacionadas con el tema. Ahora ya tengo un díploma que me "legitima" para poder escribir sobre el tema. Ya estoy tranquilo aunque sigo sintiendo que "tampoco soy tan" superdotado. 

Dentro de los concreto, diario, cotidiano... etc... la idea que me interesa subrayar es que la alta capacidad incluye entre un 10% y un 15% de la población por pura campana de Gauss. Eso es mucha gente. En una clase de 30 son 3 o 4. En una empresa de 1000 son casi 150. En mi caso se me ha ido un poco la pinza a partir de los 30 y especialmente a los 40 pero la mayoría de gente con alta capacidad ni sabe que la tiene ni tiene ningún problema adaptativo en su vida cotidiana. Solamente esas cosas que hace le parecen "lo normal" o "lo propiamente normal" si tienen una autoestima bien construida y margen adaptativo. 

Yo tenía y tengo poco margen adaptativo porque hay aspectos "indirectos" (creo recordar que técnicamente se llaman comorbilidades) que se me han ido de las manos. Ahora mismo la sobrexcitabilidad sensorial me afecta mucho (ruido, calor, luz...) y también el tema de la introversión me conduce al aislamiento porque los costes de sociabilidad son cada vez más altos porque cada vez soy más mayor y tengo menos energía. 

Lo que quiero decir es que las personas de alta capacidad nos levantamos por la mañana y vamos haciendo lo que podemos (algunos incluso lo que queremos), comemos, meamos, hablamos, vemos programas basura, tenemos redes sociales, y... por ejemplo... viajamos. Sí, viajamos... hacemos turismo. Nos movemos por el mundo. En todas esas actividades que van desde hacer deporte hasta vestirse, ir de compras a las celebraciones multitudinarias como la Ruta del Bakalao o el Primavera Sound la alta capacidad no la dejamos en casa y la recogemos al llegar. La alta capacidad (ojalá se llamara Factor Cebra) se viene con nosotros. 

Y otra idea principal: la alta capacidad tampoco es para fliparse. De mi podría decir que soy un superdotado "medio-bajo". No fui precoz en nada, las explosiones creativas y de curiosidad me fueron apareciendo in crescendo según la edad y mi capacidad de comprensión. No fui un niño prodigio, fuí un adolescente adormilado (por la cantidad de antihistamínicos que tomaba para la alergia) y fui un viejoven con una vida bastante poco explosiva en el tema salir de fiesta hasta que dejé el fútbol. Y salir poco también poca experiencia de vida. Sin embargo, en política diría que fui precoz. De política hablamos otro día que hoy estoy muy enfadado y lleno de rencor. 

Pero repaso mi vida y la alta capacidad venía conmigo a todas partes. Y mi idea es usar este blog para que todas aquellas personas que se sientan "raras" puedan mirar en la mente de otra persona para ver si esas rarezas tienen un patrón y una comunidad. Esta idea es para mi muy importante. No fuí curioso emocional. Además como niño (varón) de los 70 era un poco una "mariconada" preguntar por sentimientos a otros chicos. Así que jamás se me ocurrió preguntar qué pasaba por la mente de mis amigos. Ya no sus inquietudes intelectuales sino sus respuestas emocionales. Nunca me paré a investigar la mente de nadie que no fuera la mía. Esto ha sido un error profundo. Creo que no tener hijos no me ha ayudado en este tema. Sigo demasiado pendiente de mi mismo. Probablemente este blog es su máxima expresión. Cuando tienes hijos te abandonas imperativamente porque tus hijos se convierten (al menos en sus primeros años de vida) en tu centro vital. Sea como sea, no me he interesado en saber por qúe otras personas reaccionan de maneras tan diferentes hasta muy mayor. Hasta hace pocos años entendía que mi "mente" al ser "normal" también era "común" y por tanto el resto de la gente tendría reacciones parecidas. 

¡Valiente gilipollas! estarás pensando. Pues sí. Dicen que una de las cosas que incluye la alta capacidad es que también monitorizas tu interior de forma constante (interocepción en términos técnicos) así que sabes exactamente lo que pasa en todo tu cuerpo de manera permanente. Me pica, me escuece, me duele, me roza, me molesta. Pueden ser la costura de los calcetines o la suela, el tejido, la altura de los calcetines, la longitud del calzoncillo, lo apretada que vaya lo gorra, una pequeña contractura, unas gafas de sol que se te caen porque tienes la nariz pequeña.... Esto cuando lo explicas a alguien "normal" te llama quisquilloso, tiquismiquis, exagerado y en sus fases altas "egocéntrico". Y, oye, a veces tienen razón. A mi me pasa con mis amigos que me pegan baños de realidad. Tengan razón o no. Yo lo "siento así". Así de intenso, así de molesto y -dramatizando- así de insoportable. 

Bueno.. yo venía a hablar de viajar y ya he divagado. Divagar y dormir siempre fueron mis especialidades. Y ahora divagar me deja sin dormir. Tócate las narices. Viajar era el tema. 

Empecé a viajar tarde. Muy tarde. La razón era que mi selectividad alimentaria podía tenerme sin comer días enteros. Otras personas tienen selectividad alimentaria pero tienen la suerte de que dentro de esa selectividad ha entrado la comida social. La comida social se podría resumir en la comida que sirven en los bares. Ahora incluso podría resumirla más: la pizza, hamburgesas y demás platos que sirven en las franquicias que habitan cualquier centro de ciudad o centro comercial. 

Yo no comía nada de eso. Apenas quince alimentos me mantenían vivos. Y cocinados de una determinada manera. Las patatas tenían que ser hervidas y no fritas. Un ejemplo loco. El huevo en tortilla pero no en huevo frito. Lo leo ahora y me da vergüenza pero si no soy sincero ni siquiera en un blog "anónimo" (es fácil saber quien soy) no estaría haciendo correctamente mi función. 

Así que por miedo a pasar hambre no viajé hasta que dije que ya estaba bien y que me tenía que espabilar. Con dinero en el bolsillo se puede comer lo que uno quiera. Además empezó a aparecer Airbnb y los apartahoteles que te permitían cocinarte. Imaginaos si nací en el año 72 lo que tardé en viajar si ya había aparecido Airbnb. Para ser completamente honesto creo también empecé a viajar para convencerme de que ser "raro" era algo contextual. Pero eso lo supe después. 

Tampoco quiero fliparme. Claro que he hecho viajes de paisajes, monumentos, visitas guiadas, museos y "cositas bonitas". Y también cruceros de esos de ponerte fino filipino (aprovecho para meter expresiones viejunas) pero ese modelo duró poco dentro mi mente. Exactamente el mismo proceso que con las películas/series, los libros o la política. Necesito un mayor nivel de complejidad para seguir sintiendo algo. Necesito estímulos crecientes y no repetitivos. Hay personas precoces que llegan muy pronto a su curiosidad cubierta. Yo no. Sigo investigando. Y descubrí que mi gran afición era la "antropología" a nivel usuario. 

De adulto joven viajas en grupo. No me gusta la cerveza así que esa parte de "grupo de hombres solteros" que beben cerveza a mi me daba un poco igual. Los paisajes maravillosos pronto me dieron igual porque es imposible que un dispositivo electrónico capte toda esa belleza sensorial. A poco que sepas de fotografía esto ya lo tendrás claro. Nunca hagas una foto a una catarata o a la luna. Nunca saldrá bien. No soy especialmente sensible a la naturaleza (otro día desarrollo mi percepción de la "alta sensibilidad"). Soy especialmente sensible a la creación humana. Ahora estoy leyendo Biografia de la inhumanidad de José Antonio Marina y dentro de lo humano creo que es lo que más me llama la atención: la inhumanidad. 

En la antropología a nivel usuario se entra por curiosidad y se acaba por devoción. Los viajes seguían siendo los mismos. Fueran de pareja o de grupo de amigos (según la época) el viaje se planteaba en términos de Juego de la Oca. Tirabas los dados y visitabas esos cuantro o cinco ítems que todo el mundo colecciona (Cities I've visited: check). En Roma había que ir a la Fontana de Trevi, el Coliseo, la capilla Sixtina... En Paris a la Torre Eifffel... 

Me empecé a aburrir cuando encontré un patrón. Todos los monumentos que visitaban eran espacios "aspiracionales". Llamo aspiracional a todo aquello que recorre el pensamiento de "yo quiero ser como ellos" en donde "ellos" son los ricos de la historia de la humanidad. Tiene sentido. Solo ha permanecido en pie aquello que pertenecía al poder y sigue de alguna manera vinculado a él. Si me animo a hacer un segundo post sobre viajar hablaré de los "viajes obreros". 

Las estatuas se erigen a aquellos asesinos que ganaron las batallas. Los mitos nacionales suelen ser gente que luchaba por sí mismo (el Cid  por ejemplo) o por su familia. No creo que ninguno de ellos quisiera "formar una nación" en entornos tan difuminados y violentos como aquellos. Los castillos empezaron a ser repetitivos. Los centros de las ciudades y sus iglesias resultaban para mi aburridos desde el punto de vista artístico (no digo que lo sean, digo que a mi se me escapaba su comprensión salvo en términos de expresión de poder). Todo eso pasaba porque mi "interés restrictivo" era la persuasión. 

El interés restrictivo es un concepto que me apropio de la neurodivergencia autista. También lo llaman "interés especial". Es un tema que te obsesiona. Algo de lo que necesitas saber absolutamente todo. Los superdotados (incluso los cutres como yo) vamos cambiando de tema obsesivo por etapas pero casi siempre hay un fondo que permanece. A veces hay niños que cambian de superheróe pero permanecen en la idea de la narrativa individualista grandilocuente. Otros se apasionan por la astronomía y acaban por intentar entender el universo. Los intereses restrictivos son como los culos (si se me permite la licencia de Clint Eastwood) cada uno tiene el suyo propio. 

Yo he ido cambiando de interés restrictivo con el tiempo pero siempre con un denominador común: la persuasión. Por qué un grupo humano decide colaborar y unirse en algo y a la vez competir y destruir otro algo. Así que pronto empecé a mirar en la "calle de atrás". 

Llamo la calle de atrás a mirar detras del telón. Las ciudades son un escenario, un escaparate, en el que hay una parte que muestran y explican orgullosos pero hay una calle de atrás. Empecé a fijarme en el trayecto en lugar de en el destino. Recuerdo que cuando fui a Munich me interesé por cómo funcionaba el ferrocarril en Alemania. Teníamos que ir en tren para ahorrarnos dinero así que mi disfrute fue ver como eran los trenes de media distancia en Alemania. Al llegar al castillo dije que no entraba. Raro de cojones para mis amigos pero es que mi centro de interés ya estaba cubierto. 

Empecé a observar como funcionaba el negocio de los alrededores de los ítems turísticos (después he sabido de la teoría los Nolugares). La idea de tienda de "Souvenir" alcanzó su plenitud en Venecia donde se vendían máscaras venecianas auténticas Made in china". Empecé a observar como había itinerarios gregarios. Un rio de gente caminaba por el camino obvio mientras calles paralelas permanecían vacías. Me empecé a fijar en la idea del viaje como photocall y observaba como las parejas ponían candados en puentes sin saber que un cándado es la peor metáfora posible para el amor. 

Así acabé por inventar la "potafoto" que es una foto en el que demuestro mi absoluto desprecio por la obra de teatro guionizada que disponen las oficinas de turismo y cómo se consideran bellos a espacios que albergaron atrocidades humanas. 

Me acostumbré a adaptar el viaje convencional a mi interés de "antropólogo a nivel usuario" hasta que pude "convencer" a gente para que fuéramos a espacios donde mi interés principal se pudiera manifesta en su mayor expresión. 

Lo que quiero decir es que mi alta capacidad no derivó en leer libros sobre la historia del país, memorizar guias de viaje o ir a museos excelsos donde diversas escuelas pictóricas mostraban la vida de los ricos a través del tiempo. Ya entiendo la importancia de la historia del arte pero -lo siento- mi curiosidad se fue a otra parte. En serio que respeto y admiro a quienes disfrutan viendo un cuadro pero yo disfruto haciendo la ruta del arte urbano de cada ciudad. Lo entiendo mejor y lo disfruto más porque suelen ser los muros de la gente corriente lo que albergan ese arte. No menosprecio nada, solo quiero decir que no existe una sola manera de tener esa "explosión de curiosidad" que caracteriza la alta capacidad intelectual. 

Suerte tienen los que tuvieron esa explosión aprendiendo a tocar el piano o el violín, aquellos que llegaron al arte abstracto con 16 años o aquellos que supieron presentarse a premios de poesía con 18. A mi siempre me dió por lo popular como contraposición a lo elitista. Podría hacer una elaboración intelectual de por qué; pero me he prohibido intelectualizarlo todo. Fue mi intuición. 

Si empecé a viajar con 30 años (igual subí por primera vez a un avión con esa edad) a los 35 ya me había cansado de lo que me querían enseñar y me empecé a interesar por lo que querían esconder. Mi nivel de frikismo me ha llevado a visitar un hospital universitario aleman para ver como es una infrastructura sanitaria en un país de la Europa del norte. En esto tengo la extraordinaria suerte de tener una compañera de vida que entiende mi curiosidad por la gestión de "lo común". 

Así que a los 35 tomé las riendas de intentar dejar de aburrirme en los viajes o de aprovechar la calle de detrás para observar el uso de la distancia personal en Londrés o la concepción del espacio común en Amsterdam. O me aceptaba o me aburría. 

Por poner un ejemplo, no recuerdo con qué edad (una indeterminada entre los 35 y los 40) dediqué un año a viajar al horror humano. En un año creo que visité cinco campos de concentración incluyendo el Valle de los Caídos. Me quise exponer voluntariamente a la crueldad siendo una persona sensible (creo que por encima de la media). Me atraía la persuasión fanática. ¿Cómo alguien pudo convencer a toda una nación de un exterminio industrialmente diseñado? 

Pronto descubrí que la Europa del Norte es un espacio donde yo era "un poco más normal" pero antes de eso hice dos viajes de los de Pinocho dentro de la ballena. Esos viajes que sabes que te van a cambiar y los buscas para que eso suceda. Como un suicida que entra en una tienda de armas. 

El primero fue a Ecuador dentro del programa de voluntariado de La Caixa. Aquello tenía de voluntariado lo que yo de extravertido. Éramos los rehenes de los fondos que aportaba mi banco. Pero era la primera vez que viajaba "con sentido". Viajar "con sentido" como vivir "con sentido" es una de esas mierdas que se nos meten a los superdotados en la cabeza en una infinita ingenuidad social que nos bendice a lo largo de la vida. 

Se suponía que iba a "ayudar". Y mi ego se lo creyó. Y me alegro de que lo hiciera porque no lo hubiera disfrutado tanto si hubiera tenido una perspectiva realista de aquello. Tuve suerte y me dí cuenta a dos días de volver de que realmente nos habían hecho el Show de Truman para hacernos creer que éramos importantes y cumplíamos una función básica. En mitad de toda aquella erupción volcánica de "grandilocuencia" (ya sabes de que hablo si tienes alta capacidad) descubrí que había un montón de gente feliz sin ninguna necesidad de que nosotros les dijéramos como tenían que ser felices sino simplemente pidiendo que los dejáramos en paz. Esta primera persona del plural se refiere a los enfermos de trabajo y progreso occidentales que pensamos en nuestra visión del mundo como la única posible. 

Pasé 15 días creyendo que estaba salvando el mundo y fueron ellos los que me salvaron a mi. Allí empecé a estirar de un hilo. Dicen los americanos eso de "finge hasta que sea real" y la mayor parte de los días te diría que eso es una puta mierda de expresión. Sin embargo, en este caso creo que es una buena metáfora. Prefiero mil veces vivir una especie de "realidad paralela" grandilocuente e ingenua que vivir "adaptado a mi realidad próxima". El entorno más próximo es una especie de camisa de fuerza para cuerdos. Solamente los locos somos un poco más libres. No mucho. 

En Ecuador descubrí que la vida "tenía que tener sentido" y que la única manera de que tenga sentido es "otorgarle" un sentido. Paso por crisis existenciales periódicas. Mi entorno las llama depresiones pero yo sé lo que siento por dentro y eso no es una depresión. Ahora ando buscando una ilusión nueva. Solamente escribir este blog me ayuda un poco en esa búsqueda. En Ecuador había un "sentido". Era jodidamente falso pero la sensación de hacer algo "con sentido" era maravillosa. Ojalá nunca descubriera la realidad cruda y pudiera creer que lo que hago tiene "un sentido". 

Por incluir un pequeño detalle de evolución personal descubrí que en los países pobres mi pobre dieta alimentaria tenía sentido. Era raro en España pero en Ecuador mi alimentación (arroz, huevos, pollo y algunos vegetales... ) era lo cotidiano, lo accesible e incluso lo lógico. 

En ese viaje de 3 semanas me vine arriba en el sentido de que cuando algo me interesaba flotaba y no me cansaba. Si el viaje tenía un elemento de curiosidad y de descubrimiento (antropológico) mi cuerpo respondía bien a la falta de rutinas, los cambios de cama, la falta de agua caliente. Si me mente estaba entretenida mi cuerpo aguantaba razonablemente. 

Así que en el siguiente viaje animé a un amigo a ir a la India. Sabía que iba a ser un viaje transformador. Podría tirarme al rollo espiritual y mágico de la meditación pero fue absolutamente lo contrario. La Índia es un país lleno de suciedad, basura y mierda por todas partes. Escupen constantemente, huele mal, todo es caos humano y vehicular. Lógicamente salvo en el entorno rural. Pero la primera vez que vas te ves obligado a jugar a la gincana convencional. A ver quien tiene cojones a volver de la India diciendo que el Tajmajal no lo ha visto. Yo fui al TajMajal y me reafirmó en la idea de que nos regodeamos en las locuras de los ricos de la historia. Ese espacio es una construcción de un loco que arruinó a su familia y a su pueblo porque se le fue la pinza. 

Pero bueno, me zampé todos los lugares comunes entre niños que sabían pedir lismosna en cinco idiomas. Una extraña fascinación india por la piel blanca y el aspecto occidental y una saturación de estímulos permanentes que me llevó a acabar los últimos dos días en cama sin poder moverme. Ahora sé por qué pasó. En ese momento solo era un "flojo". 

Yo fui a la India a confirmar una sospecha. La sospecha de que se puede vivir con poco. Con muy poco. Con casi nada. Atravesaba una de esas diarreas mentales pijas que me asaltan de vez en cuando respecto a si trabajar en banca era lo que pensaba hacer el resto de mi vida. 

Al volver -y con esto incluyo ya el tema de la intensidad emocional y los altos ideales de justícia que es otar de esas mierdas que nos chorrean por el cerebro de vez en cuando a los superdotados- exploté. Recuerdo pensar en el avión de vuelta constantemente la misma idea: tengo que decir la verdad, tengo que decir la verdad porque incluso perdiendo todo no estoy perdiendo casi nada. 

Recuerdo la imagen de un barbero cortando a navaja la barba a un cliente debajo de un puente. Quise pensar si esa navaja había sido desinfectada, si debajo de un puente era el mejor sitio para afeitarse y si la sala de espera del resto de clientes podía estar tan cerca de tanta basura. El barbero era honesto. Afeitaba a alguien y cobraba por su trabajo. 

Volví e hice cálculos. Los intensitos somos tan cobardes como valientes. Calculé el dinero que necesitaba para vivir sin trabajar durante el resto de mi vida. Cálculos basados en las necesidades que había descubierto en la Índia y en Ecuador: un techo, no pasar frío, agua corriente, agua caliente (así como lujo) y ropa. Con esos cálculos sabía que podía saltar al ruedo a enfrentarme a aquel toro: quería vivir una vida coherente con mis valores. Valores de pijo occidental. Puede ser. Pero eran los míos. 

Como diría Chat GPT en resumen las ideas que he querido mezclar son: 

  • Viajar es un estímulo y los superdotados necesitamos más. No será suficiente con ver las típicas postales. Te surgen más preguntas sobre más cosas. Necesitas espacios nuevos y tu apertura a la experiencia (es el único factor diferencial de las características OCEAN que nos diferencia) te llevará a tener un estilo propio. Si eres extravertido quizá necesites adrenalina. Los introvertidos necesitamos respuestas. Por qué? Para qué? Cómo? 
  • La alta capacidad no te la puedes dejar en casa. He viajado con amigotes y con pareja. Te puedes atontar un rato pero no te puedes atontar para siempre. Puedes fingir para mantener la cohesión del grupo pero es glorioso cuando el viaje lo haces a tu estilo. Sea lo que sea lo que te interesa. Yo todavía recuerdo como sorprendido miraba a gente haciéndose fotos en una cámara de gas de Birkenau. Tu sensibilidad, tu interes especial siguen en tu mente y es maravilloso cuando puedes ir a Lego si te apasiona Lego. Yo fui a Borgen y allí le pedí matrimonio a mi mujer. Es la caballerizas de Borgen porque la política y la ideología ha sido siempre algo que nos ha unido y nos hace discutir demasiadas veces. 
  • La alta capacidad no se manifiesta de manera excelsa y aceptada socialmente siempre. Mi mayor recuerdo de Budapest son los Ruinbar (no sé si se escriben así) que es un grupo de bares hechos con despojos y deshechos, cosas que se han tirado o que ya no se consideran útiles. Ese espacio me ha ayudado mucho después a la hora de decorar las casas que he comprado para gestionar mi "libertad financiera". Seguro que hay altocapacitados que ante la estatua de Darwin lloran científicamente pero yo solo sonrío porque Darwin estuvo callado y con miedo a explicar su teoría de la evolución de las especies durante años por miedo a que se "enfadara" su mujer devota religiosa. Como superdotado mediocre mis explosiones son mediocres. Solo quiero explicar que hay tantos estímulos (unos prestigiados socialmente y otros no) que tu mente-esponja selecciona uno y se sumerge en él. Hace poco he tenido contacto con los eSports y estan llenos de superdotados. Para el mundo adulto son "locos de la maquinita" pero son auténticos dioses en sus disciplinas. 
La alta capacidad te afecta en todo, en tu manera de viajar, de amar, de tener amigos, de trabajar. Eso no quiere decir que seamos dioses del Olimpo que levitamos intelectualmente por encima de la masa. Quiere decir que la regla número uno es conocerse y aceptarse. Conocerse y aceptarse. Conocerse es saber tus límites. Ser superdotado no significa no tener límites. Todos tenemos potenciales talentos y límites. Quizá los nuestros estan intelectualmente un poco más allá pero no es para fliparse. La mayor parte de nosotros solamente somos uno más intentando vivir lo mejor posible sin hacer daño nadie. 

Es rarito ir a los cementerios de las ciudades para comprobar cuál es la concepción de la muerte en cada cultura? Puede ser, pero gracias a eso fui capaz de hablar en el entierro de mi suergo. Un hombre que se merecía lo que dije, lo dijera quien lo dijera.