TikTok es una red especial por diferentes razones. Una de ellas es que muchos jóvenes estan visibilizando situaciones como las enfermedades mentales. Al verlos tan jóvenes y tan valientes me miré en el espejo y me sentí cobarde.
Tengo depresión. Imagino que debe ser leve por la medicación que me han puesto que se corresponde con "la dosis normal". La depresión es una enfermedad muy complicada porque no tienes marcas visibles. No tienes una escayola, no tienes fiebre, no se te cae el pelo. Simplemente sigues pareciendo tu. Quizá un poco más cansado, quizá un poco menos enérgico, sin ilusion, quizá con menos ganas de relacionarte pero nada parece hacer creer que te pase algo. Además en el caso de los chicos con hieratismo, y que lloramos hacia dentro, la empatía de las neuronas espejo es todavía más compleja.
Interiormente la depresión me roba todo. Me roba el pasado que interpreto como absurdo toda mi vida anterior. Tiempo de dedicación a las cosas que hice de manera intensa y apasionada me parecen absurdas y sin sentido. Tiempo tirado a la basura. Una perdida de vida. El presente carece de interés. Nada de lo que antes me gustaba ahora me atrae. Tengo la sensación de vivir un dejavu previsible todo el tiempo. Da igual si hablamos de futbol, de política o de tecnologia. Todo es un tiovivo en el que siempre acaba por pasar el coche de bomberos y luego el de policia.
El futuro es todavía peor. Si en el pasado perdiste tanto tiempo y el presente es tan absoluamente aburrido el futuro será peor. Eso te dice la enfermedad. Imagino que de ahí surgen los suicidios. Que nadie se alarme. Nunca he pensado en ninguna manera de acabar con la vida. He pensado en escapar. Escaparme lejos de cualquier cosa que tenga relación conmigo. Cuando tengo depresión todo lo que me rodea es una masa que me vigila y me evalua todo el tiempo. Todo mi entorno se convierte en una losa social a la que tengo que explicar, justificar y soportar expresiones que son lugares comunes de la nada. Haz algo, anímate, es que no tenías que haberte metido en tal o cual...
El entorno más próximo se debate entre no saber qué hacer y por tanto no hacer nada, intervenir de manera autoritaria (la culpa es tuya y por tanto podrías ahora mismo deshacerte de la enfermedad). A veces se produce incluso una investigación biográfica para determinar las posibles causas que vienen adosadas a tus errores vitales. Los más comprensivos te retribuyen con lástima. Dificilmente puedes esperar algo más. En realidad estas solo con tu depresión. Tu mente está llena de humo negro que es invisible para todos los demás pero a ti te asfixia. Otros lo llaman la habitación oscura, otros lo llaman simplemente oscuridad.
Además, la memoria de tu entorno (incluso el más íntimo) es corta. Los días que estas completamente agotado y eres incapaz de moverte puede que racionalmente encuentren algo de compasión pero la mayor parte de los días mi depresión no es incapacitante y permite hacer una vida de perfil bajo (especialmente yo que no tengo obligaciones laborales fijas). Así que nada hace indicar que tengas un problema y por tanto deberías ser capaz de hacer la vida normal mediterránea hecha para extrovertidos (ruido, aglomeración, luz, exterior, risas antipensamiento...)
El entorno institucional es peor. Hace poco leí una chica que había dejado en Twitter mensajes póstumos a su suicidio. Se quejaba de lo que todo enfermo mental se queja: nadie le escuchó. Yo tengo póliza de salud privada. En la pública ni sueñes que alguien te escuche e individualice tu enfermerdad. En la privada quizá tengas acceso a algun tratamiento industrial en serie si tu depresión es de las comunes. En las clínicas psicológicas tampoco encuentras un espacio en el que poder profundizar. Miento, puedes encontrarlo pero quizá el coste supere tus ingresos. Mi sensación es que una inteligencia artificial lo haría igual de bien en la objetivación de síntomas y la prescripción de tratamientos. La solución por la que muchos optamos es leer sobre la enfermedad y autotratarnos. En mi caso una parte de mi depresión es intratable profesionalmente. Nadie va a ayudarme con la angustia existencial producida por la necesidad de trascendencia que inexplicablemente ocupa mi mente desde que tengo recuerdos. ¿Cuál es la diferencia entre vivir y sobrevivir? ¿En qué consiste el éxito? ¿Cómo se consigue la perseverancia? ¿Cuál es la medida de la aceptación social y por qué eso sería importante? ¿Por qué hay gente que vive toda su vida sin una pasión aceptando gozosamente su mediocridad? ¿Cómo sobreponerse a la insignificancia con voluntad de trascendencia? ¿Qué configura un legado?
La gran pandemia del siglo XXI no es la Covid19 sino las enfermedades mentales. Las enfermedades mentales en el primer mundo van a tener consecuencias terribles. Podríamos hacer un análisis sistémico del desajuste aspiraciones-expectativas-necesidades-posibilidades que creo que está en la raiz del problema pero no estoy cualificado ni motivado para hacerlo.
La mayor parte del tiempo estas a solas con tu depresión. Ella es una voz que suena en tu cabeza y que dices cosas terribles. Nunca se cansa y envía mensajes a todos tus órganos para joderte la vida. A veces es la espalda, a veces es la cabeza, a veces es el colón. Siempre lo hace de manera invisible para que nadie lo note y a tu alrededor todo parezca normal.
Tengo suerte. Tengo una mente tan potente que cuando tengo un brote depresivo mi mente hace una partición de disco duro. Mientras una parte se mantiene lúcida y es capaz de racionalizar y objetivizar todo el proceso la otra parte se encarga de boicotear toda mi vida y mi cuerpo para colapsarme y hacerme huir. Los primeros días suele ganar el humo negro. Después soy capaz de ir poco a poco saliendo buscando la luz en cosas sencillas como leer o ver series.
Sin embargo, es imposible sustraerse a la sensación de carga. Sin capacidad de esfuerzo ni energia la vida normal de los mediterráneos se convierte en una maratón. Soportr el sol, el ruido, las comidas fuera de casa cuando tu mente está llena de humo negro y tu cuerpo colapsa hace que te sientas el ser más aburrido del mundo. Alguien con quien nadie querría estar en su sano juicio. Así que concluyes que deberías ser abandonado como se hacía con los vikingos mayores. Sientes que no eres más que la bola de hierro de alguien prisionero de tu compañia. Te gustaría inexistir, como una incógnita que se despeja en una ecuación, aunque solo sea durante el tiempo suficiente para tener la energia para no molestar.
Un día, consigues hacer lo que debes. Lo que tu partición lúcida sabía desde el princpio que debías hacer. Leer, descansar, hacer deporte, tener alguna buena conversación con amigos, comer sano y poco y entonces no recuerdas como pudo pasar. No entiendes por qué te pasa eso a ti. Solamente sabes que cada mañana tienes que tomar una pastilla. No entiendes demasiado bien que es un inhibidor de la recaptación de la serotonina pero por lo menos sabes que durante un tiempo no vas a sufrir.
Otro día si me animo contaré la evolución de la enfermedad en 30 años por si a alguien le sirve.

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