Vota Ok Boomer! Somos como tú. Este podria ser el eslógan de un nuevo partido político en las próximas elecciones. Ok Boomer es una expresión habitual en redes para desdeñar la opinión de los mayores considerada anticuada o presindible y paternalista. La distancia generacional se ha agrandado por diversas razones y profundiza en una brecha ideológica que no hace descartable la aparición de partidos generacionales.
De forma sutil ya hay partidos generacionales y siempre los ha habido. Claramente los partidos de derecha saben que tienen mayor aceptación entre personas mayores. Así por ejemplo en un momento de recortes generalizados en gobiernos de Rajoy lo único que nunca se tocó fueron las pensiones. Pero el tema ha derivado en una situación -para mi- mucho más grave.
La pandemia ha profudizado en las esencias culturales de cada país-estado. Mi eterna ingenuidad pensó que quizá mirar a los ojos a la muerte haría que gestos culturales clásicos del Mediterráneo como la distancia coporal, los saludos o los horarios pudieran verse alterados a través de una reflexión colectiva. Nada más lejos de la realidad. Los españoles han reforzado sus costumbres. Y eso incluye el refuerzo de la desconfianza.
A diferencia de los paises nórdicos el Mediterráneo basa sus relaciones sociales e institucionales en la desconfianza. La desconfianza es es un espacio de crecimiento para ejes tóxicos como la corrupción, el fraude fiscal o la polarización. La idea que nos forjamos de "los demás" tiene trascendencia ideológica.
La pandemia ha reforzado en cada país sus valores. En España ha reforzado la desconfianza respecto a la alteridad. Son los otros, los demás, los que son unos irresponsables. Incluso en mi círculo más cercano, o en mi mismo, he construido autoengaños basados en "los demás son más irresponsables". De ahí la respuesta paternalista frecuente en los partidos de izquierda que adoptan medidas para protegernos de los demás siendo nosotros los demás.
Por otro lado el individualismo como ideologia dominante importada de los paises anglosajones a través de la aculturación -básicamente audiovisual transportada en pantallas- es un hecho generalizado en la cultura europea pero está golpeando más fuerte en el sur.
Pandemia, desconfianza e individualismo son una mezcla explosiva que dinamita la solidaridad intergeneracional. La construcción de cualquier sociedad civilizada pasa por la asunción de compromisos intergeneracionales. Los padres cuidan de los hijos y esperan ser cuidados por ellos cuando lo necesiten. No se trata de un cuidado individual sino de un cuidado colectivo. Estos puentes se estan resquebrajando con consecuencias (también) políticas.
Hay estudios que sitúan la generación "woke" (los ofendiditos que hoy en tienen entre 16 y 30) que unen a sus características de edad: narcisismo adolescente prolongado, sobreprotección de madres helicóptero, etc... una serie de características que no hacen descartable la aparición de partidos generacionales. Así por ejemplo, la prevalencia de problemas de salud mental es cinco veces superior. Una parte es explicable por la normalización del tratamiento mental pero ¿cinco veces más?
La expresión Ok Boomer! es un gesto de desprecio digital de carácter generacional. No es que no tengan parte de razón. La generación Boomer lleva en el poder desde siempre, entendiendo por siempre toda la fase democrática española. De hecho, sus límites de hipocresia y permanencia en el poder no tienen límites. Precisamente ahora que se jubilan se empieza a hablar de discriminación por edad. Solo hay que recordar que Felipe González tenia poco más de 30 años cuando llegó al poder. Si haces un repaso al banquillo político (Senado y Parlamento Europeo) te darás cuenta de que esa generación no acepta el concepto relevo como una alternativa válida. No se van ni con aceite hirviendo.
Pertenecer a una generación invisible me permite manejarme con cierta asepsia emocional. No tengo más que agradecimiento a la generación de mis padres y no creo mantener un tono paternalista respecto a la de mis (hipotéticos hijos). De hecho lo único que les puedo decir es: no lloréis en redes sociales lo que no sabéis defender en la plaza pública. Organizate y Lucha! que decía la pintada.
También, en términos generacionales en España, es fundamental recordar que en las huelgas generales de 2010 y 2013, donde nos estábamos jugando este presente cuando se llamaba futuro esa generación, hizo una manifiesta deserción que condenaba a sus hijos a este presente precario y sin futuro.
Unamos a ello el hecho de que la pandemia cuestiona la idea de futuro. Hasta ahora todas las generaciones habian imaginado un futuro mejor. Las generaciones actuales necesitaran aprender a gestionar la incertidumbre y la frustración solos porque nadie les ha enseñado.
Alguna razón tienen pero me parece indiferente tener algunos motivos con romper totalmente pactos generacionales de civilización próspera. Digamos que la venganza generacional es un contrato lose-lose. Todos perdemos incluso en el caso de que tengamos razones para acceder a la revancha colectiva.
Además como gran combustible de todo esto la izquierda radical y la derecha radical (en una coreografia casi perfecta) han situado en primer plano los diferentes rasgos identitarios. Ahora género y orientación sexual son campo de batalla político-mediático mientras la economia y sus poderes andan en un business as usual observando lo divertido de la situación. Que el siguiente hecho divisivo identitario sea la edad parece un paso lógico.
Todo ese conglomerado encuentra la mecha en la aparición de burbujas ideológicas donde la edad se ha convertido en una frontera excluyente. Son frecuentes los vídeos en los que adolescentes intenten expulsar a adultos de TikTok. Eso no había sucedido hasta ahora en ninguna otra red social. Asistimos a un fenomeno nuevo de patrimonialización de un espacio digital en base a la edad.
Así por ejemplo, el TikToker imbécil que se jactaba de tener sexo sin preservativo engañando ha respondido a su polémica acudiendo a argumentos políticos basados en la edad. Estamos ante una lucha de nuevas élites; una ministra contra un TikToker casi menor en el que el TikToker no se amilana en absoluto sino que responde con despotismo y con una dialéctica asociada a la edad.
Mientras tanto vemos cada día como la juventud exige el derecho a divertirse como si existier tal derecho humano fundamental. El ocio se inventó hace treinta años como aquel que dice. Son los visibles, los invisibles siguen estudiando, trabajando o asumiendo sus compromisos sociales básicos. Pero una cosa ha demostrado la tecnologia: con una masa minoritaria pero muy movilizada (en los dos sentidos) es posible usar el efecto palanca para hacer que el mundo se mueva.
Hay un segmento de la sociedad que se ha despegado de la solidaridad intergeneracional. No se trata de lo de siempre (cosas de abuelos) se trata de misiles yoistas constantes.
No compartimos pantalla. Hace años que los menores de 30 años tienen un consumo de información no asociado a medios profesionales sino de pares amateurs. Se informan a través de lo que les cuentan otras personas de su edad sin ningún tipo de formación en gestión de la información. Y hoy en día no compartir pantalla es no compartir realidad. Y no compartir realidad es el primer y mayor motivo para montar una iniciativa política de carácter generacional.
Es una encrucijada dificil de gestionar. Por un lado estan condenados a la incertidumbre permanente sin haber recibido herramientas para gestionarlo. Por otro lado la adolescencia mental se prolonga hasta límites desconocidos. Finalmente la política y la tecnologia se alian en la creación de burbujas. Coser todo esto va a ser dificil.
En algunos países ha surgido el Partido Pirata con un componente generacional claro. Pero eso es el norte de Europa que gestiona la diversidad política de otra manera. Aquí el gregarismo mediterráneo católico permite operaciones de mayor calado. Un estudio interesante podría ser cual ha sido el papel de algunos Youtubers desde 2015 a 2018 en el ascenso electoral de Vox.
El populismo se nutre históricamente de decepción y estamos criando una generación muy decepcionada. ¿Qué pasaría si un día un grupo de influencers cansados de terribles impuestos en lugar de irse a Andorra formaran un partido político llamado Ok Boomer? ¿Os parece ciencia ficción? No se llamará así ni será explícito pero la reforma del sistema de pensiones en España yo la llamaría Reforma Ok Boomer! Y si no al tiempo.

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