Nunca hubiera pensado de mi mismo que era sobredotado. Me resultaba fácil memorizar, por encima de la media. Entendía las matemáticas a la primera, por encima de la media de mi clase. Los idiomas se me daban bien. Era cuestión de imitar acentos y eso es divertido. Memorizas sonidos, palabras y las repites. No era dificil. Las estructuras del inglés son bastante sencillas. Eso me parecía a mi. Memorizar capitales era un juego divertido. Buscar la capital más extraña para competir también era divertido. Cuando me mandaron que el trabajo de pretecnologia (manualidades) debía ser un vehículo inventado me pareció lo más apasionante del mundo dado que con mis manos era capaz de hacer poca cosa: me permitían competir en creatividad. 

Inventaba juegos nuevos. Pero nunca lo consideré creatividad. Era lo normal. Inventé una Vuelta Ciclista a España que era como un juego de la Oca. Si caías en las casillas de la montaña lo que salía en los dados se dividía por dos. Si caías en la casilla de "pinchazo" estabas un turno sin tirar. Si ganabas una meta volante volvías a tirar. Lo tuve que dibujaar por detrás de mi Monopoly porque no tenía otro cartón adecuado. 

Tampoco pensé que fuera una persona de alta capacidad porque no se me daba bien el ajedrez que es lo que se le da bien a los genios. A mi me parecía lento. No podía ser que tuviera que esperar tanto tiempo a que el otro hiciera algún movimiento. Mi mente ya se había ido a otra parte. La impaciencia y la dispersión hacían su camino en paralelo. Además el ajedrez era demasiado visible y obvio. En cambio el Stratego era ciego. Nunca sabías la estrategia del rival hasta que memorizabas sus fichas cuando ya quedaban pocas. Había una etapa de descubrimiento y una de definición estratègica. 

Siempre pensé de mi mismo que era responsable y disciplinado. Además de eso era muy vergonzoso y tímido. Y aunque parezca anecdótico eso ayuda a sacar buenas notas. En aquella època era frecuente que te sacaran a la pizarra a preguntarte. Era una de las formas más frecuentes de evaluar. Y yo tenía tanto miedo a que me sacaran que estudiaba todo hasta dominarlo absolutament. 

También era muy competitivo en notas. En realidad tenía un comportamiento contradictorio. Mi tradicional pereza hacía que lo dejara todo para el ultimo momento pero mi sentido de la competitividad y la responsabilidad hacían que ese último momento siempre llegara a tiempo. Así que probablemente solo yo pensaba que era el último momento mientras otros simplemente no encontraban el momento. 

Siendo adulto he descubierto mi sesgo de negatividad. Tengo una enorme facilidad para detectar todo lo que puede salir mal y recordar todo lo que salió mal. Así que en término de consultoría estratégica soy el mejor porque soy capaz de dibujar más escenarios que los demás pero en términos de vida cotidiana saber todo lo que puede salir mal es mucha preocupación. Y eso desgasta. 

Entonces...si yo solo pensaba que estudiaba más y tenía cierta facilidad para la memoria por encima de los demás y por eso sacaba mejores notas. ¿Cómo llegué a saber que era superdotado? 

Tengo sensación de ansiedad descontrolada desde que empecé a trabajar atendiendo al público en un banco. Esta es otra de las constantes de mi vida, pensar que lo más fácil y accesible es lo adecuado para mi. No lo es. De pequeño dicen que acompañaba a mi tio abuelo a pasear y siempre le decía "por lo dificil". Parece que "lo dificil" genera un reto en mi que me motiva. 

Esa sensación de ansiedad tenía subidas puntuales que me llevaban a un pequeño colapso. Yo lo llamaba cura de sueño. Entendía que necesitaba descansar por el nivel de estrés que llevaba por querer llegar a todas partes. En esa época ya hacía política activa (de siglas y de asociaciones) trabajaba y jugaba al futbol (tres entrenamientos semanales y un partido). Ahora lo recuerdo y no tengo ni idea de cómo podía con todo. 

Esa sensación de ahogo, de insatisfacción permanente, esa sensación de aprovechar el tiempo, de intentar "salvar el mundo", de tener que aprender mucho para prepararme para "algo importante" era extraña y no la veía en casi nadie más. Quizá en política era más frecuente (ahora no sé si lo es). Estudiaba tres idiomas, leía sobre economia (había estudiado Derecho), sobre filosofia. Pero esa sensación de desasosiego no se iba. Y la búsqueda de la calma empezó a obsesionarme. 

La primera vez que fui a un médico por ansiedad tuve suerte porque me tocó un médico joven que me recomendó "leer". Yo iba por un nudo en la garganta casi permanente y en busqueda de alguna prueba fisica pero el médico me recomendó leer. Y como soy muy disciplinado eso hice: leer. 

Las primeras lecturas eran sobre ansiedad en general. Ahí aprendí que mi mente tenía tendencia al sobrepensamiento, al análisis constante, que era el pensamiento rumiante, por qué surgía mi miedo a cosas que solo estaban en mi mente. En búsqueda de más soluciones leí más cosas de autoayuda y literatura de crecimiento personal (incluso llegué a leer sobre el horoscopo ya que soy Libra y bueno...ya sabes el horóscopo siempre te hace creer que eres así por una coincidencia universal). Esas lecturas me ayudaron a entender una parte de lo que me pasaba. Pero leía las soluciones y aunque intentaba aplicarlas no me servían. Con los años he sabido por qué. Puedo llevar la respiración pero mis pensamientos intrusivos son imparables. El efecto de respirar adecuadamente me dura unos minutos. Mi mente es demasiado potente para pararla así de pronto. Mi mente necesita estímulos constantes. 

De hecho, no es que nunca hubiera dicho que era superdotado sino que nunca hubiera dicho que era una persona creativa. Hasta que me regalaron el primer ordenador.