El año 2013 será para siempre el año en el que seguiste una estrella y te dejó perdido en el cielo. Empezó con una estrella fugaz y acabó ilegalizando las lluvías de estrellas. Estaba todo tan claro que solamente existía un camino. Fue un año lleno de habitaciones vacías que buscan un pequeño caos. Letras de canciones que son mentira. Acabaste exhausto de pagar los peajes del atrevimiento que son igual de caros que los del aburrimiento. Fue el año del eterno aspirante que sabe escoger bien sus derrotas. Seguiste buscando el tesoro y la búsqueda te hizo perder el norte.

El año 2013 te abrió los ojos de la certeza. La certeza insegura. La brújula marcaba el norte sin saber que en el norte hace mucho frío. Y a pesar de tus promesas de una tierra prometida seguiste en la travesía del desierto. Aferrado a la idea de una bola de cristal de la memoria que convierta el pasado en un verdadero futuro. Deseando que una pantalla se ilumine como se iluminaba su mirada. Ya no crecen las flores en el jardin secreto. Ya no huele la luna a su pelo. Ya se han marchitado las ilusiones.

Alguien debería advertir que la vida es algo que le sucede a los demás mientras tú observas. Agazapado en una incapacidad para decidir decisiones que se acaban tomando solas. Hay que ser ágil en el pasillo de las puertas cerradas para entrar por las que se abren al pasar. Acumulas tantos pasadizos secretos que te has convertido en un laberinto y te pierdes dentro de ti mismo. La única luz al final del tunel resultó ser un fiel reflejo de tu propia mirada. Creíste en las antorchas y te perdiste entre sus sombras.

El año 2013 será para siempre un tunel al aire libre entre dos montañas. Una lágrima perdida entre la lluvía. El final de la cara A del reloj de arena. El año que el duende impuntual salió por la ventana que había entrado. Todo fue una lástima salvo intentarlo. Y soñar con un boomerang que pierde la memoria y vuelve por el camino contrario. Caminarás lentamente mientras corres en tus sueños. Vivirás plácidamente mientras mientas en tus pesadillas. Y lo que parecía evidente resultó estar vacío. Al sacudir la alfombra de la puerta de casa encontraste un temblor perdido, una puerta semiabierta y un montón de palabras mecidas por el viento. Que no paraban de moverse sin poder escaparse.

El año 2013 será el año de un pais abrumador que te supera. El año en que lo colectivo se diluía en un anochecer de las ideas. Será el año en que dejaste de intentar intentarlo.

El año imposible que pudo ser.