Menudo año de cosas aprendidas. Aprendiste a entenderte a través de los ojos de un niño de cinco años. Aprendiste que buscar el equilibrio te desequilibra. Que un abrazo vale más que mil palabras.
Encontraste algo de paciencia en la mesita de noche. Resolviste el crucigrama de tu vida. Mezclando palabras con gestos. Te compraste un reloj de arena para medir el tiempo más despacio. Los minutos cotizan cada vez más alto en la bolsa de tu vida. Te miraste al espejo y por una vez te entendiste. Te habían dado una partitura equivocada. Así era dificil tocar con el resto de la orquesta. Entendiste lo dificil que era hacerte entender. Que el futuro era un presente que todavía no ha llegado. Y el pasado un presente que no volverá.
Te comprometiste contigo mismo a no volver a fallarte. A conocerte para no decepcionarte. Fuiste a la conquista del paraíso, a luchar en el bando de los salvajes vikingos por una civilización más civilizada.
Descubriste el miedo en un vagón de metro. Volviste a viajar para comprobar donde está tu lugar en el mundo. Te precipitaste como siempre. Acertaste como nunca.
Encontraste el dedo adecuado para tu anillo. Soplaste amor para respirar aire puro. De tanto buscarte a ti mismo te encontraste en ella. Y seguirás cantandole canciones igual aunque seas un poco más viejo. Porque te rescató de las veinte mil leguas de viaje submarino. Ahora deberías llevarla al centro de la tierra. Su mirada te hace grande porque ella ve en ti lo que tu ni siquiera miras. Y así caminar es pasear. Correr no es huir. Sentir es vivir. Y vencer es resistir.
Contaste cuentos escritos en un pentagrama para niños cebra que combinan las rayas con los cuadros. Y surfeaste en el idealismo de quienes creen que cualquier piedra es capaz de empezar una nueva cantera.
Las lágrimas siguen cayendo hacia dentro. La tristeza tejió una tela de araña que te robó la esperanza. La corbata seguía apretando la garganta aunque hace tiempo que te la quitaste. Te pintaron los sueños de negro. Los veranos te siguen asfixiando. Tienes más miedos de tus éxitos que de tus fracasos. Tu cuerpo se resiente de estar tanto tiempo acelerando y frenando. Cometiste errores nuevos. Repetiste errores viejos. Empezaste a mirar montañas más altas. Metiste tu mente en un frasco de emociones para resolver ecuaciones con los sentimientos. Te rendiste a la evidencia de lo evidente. Que no estabas hecho para ser tú mismo. Nunca debiste dejar el esplendor en la hierba de aquel campo de fútbol de tu infancia. Aquello te salvó del naufragio. Allí fuiste yo hasta que pudiste ser tú.
Encontraste algo de paciencia en la mesita de noche. Resolviste el crucigrama de tu vida. Mezclando palabras con gestos. Te compraste un reloj de arena para medir el tiempo más despacio. Los minutos cotizan cada vez más alto en la bolsa de tu vida. Te miraste al espejo y por una vez te entendiste. Te habían dado una partitura equivocada. Así era dificil tocar con el resto de la orquesta. Entendiste lo dificil que era hacerte entender. Que el futuro era un presente que todavía no ha llegado. Y el pasado un presente que no volverá.
Te comprometiste contigo mismo a no volver a fallarte. A conocerte para no decepcionarte. Fuiste a la conquista del paraíso, a luchar en el bando de los salvajes vikingos por una civilización más civilizada.
Descubriste el miedo en un vagón de metro. Volviste a viajar para comprobar donde está tu lugar en el mundo. Te precipitaste como siempre. Acertaste como nunca.
Encontraste el dedo adecuado para tu anillo. Soplaste amor para respirar aire puro. De tanto buscarte a ti mismo te encontraste en ella. Y seguirás cantandole canciones igual aunque seas un poco más viejo. Porque te rescató de las veinte mil leguas de viaje submarino. Ahora deberías llevarla al centro de la tierra. Su mirada te hace grande porque ella ve en ti lo que tu ni siquiera miras. Y así caminar es pasear. Correr no es huir. Sentir es vivir. Y vencer es resistir.
Contaste cuentos escritos en un pentagrama para niños cebra que combinan las rayas con los cuadros. Y surfeaste en el idealismo de quienes creen que cualquier piedra es capaz de empezar una nueva cantera.
Las lágrimas siguen cayendo hacia dentro. La tristeza tejió una tela de araña que te robó la esperanza. La corbata seguía apretando la garganta aunque hace tiempo que te la quitaste. Te pintaron los sueños de negro. Los veranos te siguen asfixiando. Tienes más miedos de tus éxitos que de tus fracasos. Tu cuerpo se resiente de estar tanto tiempo acelerando y frenando. Cometiste errores nuevos. Repetiste errores viejos. Empezaste a mirar montañas más altas. Metiste tu mente en un frasco de emociones para resolver ecuaciones con los sentimientos. Te rendiste a la evidencia de lo evidente. Que no estabas hecho para ser tú mismo. Nunca debiste dejar el esplendor en la hierba de aquel campo de fútbol de tu infancia. Aquello te salvó del naufragio. Allí fuiste yo hasta que pudiste ser tú.

0 Comentaris