Dice un cantautor en una de sus canciones que ya le gustaría a él cantar cosas bonitas y dejar de oir el crujir de tripas de tanta gente. Ahora que las revoluciones ya tienen quien les ponga claveles puede dedicarle un momento al resto del jardín.

Entre los Trending Topic de mi vida se encuentra la explicación de por qué estoy soltero. La explicación es tan sencilla que me cuesta mucho explicarla. Los solteros y las solteras que hemos atravesado la barrera del sonido social tenemos pocas cosas en común. En mi caso hay un montón de indecisiones. Y demasiadas ilusiones de un iluso algo ilusionista.

Leo habitualmente sobre inteligencia emocional y el amor aparece como espacio de gestión. Así que conozco todas las etapas, el enamoramiento, el amor sereno, el amor-amigo, el amor cómplice, el acompañamiento. Explicar comportamientos irracionales no es la especialidad de las ciencias.

Hay personas que son partidarias del amor lógico. El amor lógico es un plato razonado, construido sobre la afinidad y la complicidad, el respeto y la admiración. Sin embargo para mi es una traición de Wendy. La traición de Wendy fue no irse a Nunca Jamás a envejecer con Peter Pan. Wendy dejó de soñar y dejó de creer en la fantasía. No fue Peter Pan el que eligió ser siempre un niño. Fue ella quien le condenó. Porque él quería crecer junto a ella. El amor lógico es el escondite de la tortuga que se mete en su caparazón pensando que ese es su lugar en el mundo. El amor lógico me parece una huida de la soledad. Miedo al silencio. Inercia. Un ancla. Un copiar y pegar de calendario.

Así que me hice fan del amor mágico. La primera vez que construí una relación romántica tenía unos nueve años. Hacían una película en la tele llamada Melody. Es una película británica sobre una pareja de niños que se enamoran en el colegio y al final huyen en una vagoneta. Yo lo tenía bastante dificil teniendo en cuenta que iba a un colegio solo para niños pero de alguna manera me predisponía a idealizar el amor. Tener tele en mi cuarto parece ser que no le hizo mucho bien a mi vida sentimental. El amor mágico supone que además de deseo, admiración y respeto hace falta magía. La magía es básicamente un todavía. Una llamada perdida que esperas que te devuelvan. Es una invitación a desayunar con diamantes.

Seguro que ya están pensando en que eso es solo el principio. En Beautiful Girls -mi biblia de cine particular- surge esa cuestión. Si lo bonito es el principio por qué no principiar siempre. La respuesta es Van Morrison, Ice cold Martinis y Newspapers Sundays. La respuesta está ímplicita en su negación. Nunca te saltes los principios.

El amor mágico dura poco pero el tiempo es una dimensión extraña. Tengo años de mi vida enteros de los que no recuerdo nada. Y minutos de los que recuerdo todo. Eso es la magía. La magía es sangre que se mueve más deprisa. No son solo mariposas. Es una música interior que sube de volumen. Es una foto polaroid revelada a aplausos. Es una casualidad que lo cambia todo. Es un tatuaje para siempre en la piel por dentro.

La mayor parte de la gente piensa que esto son chorradas. He ahí la razón por la cuál sigo soltero.
Me refugio en El Álamo de las causas perdidas. Me refugio en el mundo de las chorradas. Y se vive bien oiga. Es un mundo diferente.