Empezamos el día 2 con una visita guiada. Desayuno con
diamantes. Diamantes en bruto mezclados con café y aceite. Nepal me descubre un
manuscrito escrito en tiempo inmemorial que mis cortos conocimientos de
criptografia me permiten descifrar con un código secreto. Las letras se
corresponden con deseos y viajan escondidas en botellas tecnológicas.
La lluvía de gotas se moja con felicitaciones y besos de
película. Llueve en Nepal para recordarme que naci un Otoño cuando las hojas se
caían. La pantalla refleja mi sonrisa.
Viene a recogernos una joven guía. Es pequeña de estatura
pero bella para el lugar. Me cuesta entender su inglés. Creo que está algo
nerviosa.
Me sirven un café con lo que yo identifico como algo de
aceite, quizá mantequilla, en todo caso algo raro. El sabor es de aceite. Al
turista todo le parece normal. Después he sabido que eso de normal tenía poco.
La visita se centra de nuevo en templos religiosos. Los
templos budistas parecen de juguete. La historia del arte no es mi fuerte. La
antropologia sí lo es. Por interes, no por conocimientos. En los diferentes
monumentos intento prestar atención a nuestra guía pero me sigue costando.
Aquí lo colectivo (calles y aceras) es algo más amable. El
tráfico también lo es. Apenas he visto locuras, incluso nos han llegado a ceder
el paso como peatones. Todo está más enfocado al turismo. La guía nos explica
diversas historias sobre los dioses. Aquí tienen hasta tres. Los mismos lugares
incluyen diversas religiones lo que al occidental le resulta extraño viniendo
de una religión excluyente y rígida como el catolicismo. La presencia de la
sexualidad de manera abierta sigue siendo natural. Tan natural como la
presencia de espontáneos modelos profesionales que viven de su apariencia
genuina. Sabiendo que una apariencia nunca puede ser genuína. Aquí los precios
suben. Más cercanos a nuestro poder adquisitivo que al de los nacionales. Nepal
tiene un 60% de paro, cosa que se explica de la misma manera que en España,
mediante ayuda familiar y economía sumergida.
Quizá lo más destacado haya sido que hemos asistido a una
ceremonia de crematorio de un cadáver. Reconozco que las ceremonias de la
muerte no me resultan agradables y mucho menos su contemplación profana y ajena
a la situación. He mirado a la gente haciendo fotos y me ha parecido que
cualquier cosa empieza a servir para el cazador de imágenes. Supongo que en
otra situación íntima habré hecho fotos sin venir a cuento.
La obsesión del hombre por saber qué pasa después de la
muerte se resuelve siempre con otra vida mejor. Aquí también hay cielo e
infierno.
Nepal es un escalón inferior a India. La pobreza parece más
digna. Los nepalíes no se llevan bien con los indios ni parece que con los
americanos. También aquí se habla de corrupción y de disgregación política. He
leido alguna noticia sobre el partido comunista de Nepal y su esencialismo.
Desconozco el diario. Igual he leido el ABC de aquí. Todo sigue estando sucio
pero menos sucio y todo parece loco pero menos loco.
Creo que voy a empezar a cambiar algunas pautas
alimentarias. India y Nepal me dan permiso para ser más vegetariano.
Estoy algo cansado. La visita monumental no es mi
especialidad. Mañana vamos a hacer senderismo. Tampoco es mi especialidad pero
el cambio a la naturaleza me va a venir bien. Los centros urbanos aquí son un
poco locos.
Esto es lo más caótico y salvaje que soy capaz de asumir.
Acepté el reto personal de venir aquí en homenaje a un niño que no se atrevía a
nada porque no comía de nada. He comido todo lo que me han puesto. He dormido
bien en cualquier parte. He resistido todas las caminatas y he roto toda mi
zona de confort. Es lo que quería.
Pero tengo ganas de volver. En mi rincón del mundo también
seré más yo. Los viajes hacia el exterior son viajes hacia el interior. Ahora
sé que en otra parte del mundo la nueva religión del consumismo sigue buscando
adeptos. El Dios de la propiedad acumulativa lee versos del Corán de la Avaricia y la meditación
empieza a ser instrascendente. Todo se une en un solo templo: el Centro Comercial.
Have a nice day.
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