Casi toda la parte monumental se refiere a templos
religiosos o fortalezas de la élite histórica. No parece haber arquitectura pública
y laica reciente o no la consideran importante.
En los templos te das cuenta de que los humanos tenemos
necesidades comunes. La primera es la concreción de lo abstracto. Aquí también
han necesitado personificar a sus dioses. Los templos de Kajuraho combinan lo
celestial con lo cotidiano. Sus fachadas son auténticas portadas de Playboy. El
canon estético es el mismo. Al menos estas religiones parten de una concepción
del sexo como placentero y positivo además de un símbolo de fecundidad y salud.
Me ha gustado especialmente que las escenas de amor cómplice se combinen con
las escenas de amor físico. No entiendo la moral cristiana que fija una cuña en
mitad (el matrimonio) ni tampoco la versión del amor platónico (ausencia de físico).
El amor es un fenómeno integral físico, intelectual que nos convierten en
animales.
El amor está presente en cada templo. He leido algunos
libros que anlalizan el amor desde su perspectiva científica. El amor humano es
un fenómeno que escapa a la ciencia. Si la ciencia parte del establecimiento de
unas reglas lógicas y una previsibilidad de acción racional el amor jamás será
entendido por la ciencia. El amor se caracteriza un por un descontrol que a
veces da vértigo, por una estupidez que a veces avergüenza, por una inmadurez
que retrotrae y por un deseo inabarcable.
Los templos del Kamasutra son famosos por esas escenas pero
son mucho más que eso. La gente no sabía leer ni escribir así que esculpían
comics en piedra que contaban la historia que se quería contar. Eso sí, llama
la atención la fijación por la belleza femenina. Una pasión que comparto. Las mujeres
bellas son uno de los seres más bellos de la naturaleza.
Todas las religiones se han preocupado de gestionar la
comunicación desde varias perspectivas. El sonido (música y canto), la palabra
(es obvio) y la luz. Aquí preocupa mucho la luz, tanto su ausencia como su
presencia. En Europa se aprovecho la luz para intentar los primeros cines con
las vidrieras en las iglesias.
Hay que reconocer que las posturitas llaman la atención. Algunas
requieren ayuda incluso de dos personas. Se busca preferentemente la penetración
pero hay de todo.
Nos tenemos que descalzar cada dos por tres. Yo mantengo mis
calcetines. Mis pies son sagrados y muy sensibles. Seguramente más que sus
templos. Reconozco ser algo maniático de los pies. Aquí he visto algunos de los
pies más feos y sucios de toda mi vida. En general la mayor parte de los pies
me parecen feos. Pero los bonitos me parecen tremendamente bonitos. Y
normalmente una chica bella tendrá unos pies bellos. De la misma manera que
tendrá una voz bonita. La armonía de la naturaleza suele ser en conjunto.
No me gusta salir en las fotos. Al menos en las de
monumentos no me gusta. Existe un solo centro de una foto. La mirada solamente
puede abarcar dentro del encuadre un peso visual central. Si salgo yo el peso
soy yo. Si sale el monumento el peso es para el monumento. Si salgo yo y el
monumento en realidad no salimos ninguno de los dos. Yo estropeo al monumento y
el monumento me estropea a mi. No entiendos las fotos de “yo estuve allí”
porque son fotos hacia fuera y no hacia dentro. Mis fotos son para mi. Puedo
compartirlas pero las hago para mi. Mucho menos entiendo las fotos dando
saltitos frente al Taj Mahal. Se trivializa todo. Divirtámonos hasta morir.
Descalzarse debe ser algún gesto de humildad. Estos templos
mantienen el esquema de altar frente al que adorar pero lo combinan con un
camino. El camino en el cristianismo va desde la entrada hasta el altar. Aquí
rodea el templo creando un círculo, símbolo presente en la mayor parte de las
culturas de aquí.
El sonido lo gestionan con un Ooooommm que intenta
trasladarte dentro de ti. La oración está presente en todas partes. La meditación
relajada parece formar parte de cualquier relación espiritual.
También hay elementos comunes. Siempre surge alguién que actúa
de “mediador” con el dios de turno. No soy muy ducho en religiones pero me
gustaría encontrar una sin “pastores” en la que uno se relacione directamente
con lo trascendente. El chollo de los mediadores es considerable. La conexión
sagrada implica un cierto grado de divinidad y eso siempre crea superioridad. Después
siempre habrá algún rico dispuesto a comprar la inmortalidad con bienes
materiales. Así surgió la primera corrupción. Todos esos sabían que vendían un
intangible. Vendían humo.
Ha pasado una mariposa. Hace mucho que no veía una mariposa.
Cuando era pequeño recuerdo pasarme horas cazando mariposas con mi raqueta de
tenis. No sé para qué porque luego no sabía qué hacer con ellas.
India tiene una imagen de espiritualidad en España. Sin
embargo aquí la gente para descansar y relajarse hace lo que se ha hecho toda
la vida: no hacer nada. En España no hacer nada está mal visto, hay que decir
que haces un algo que consiste en no hacer nada. Esta tarde no haré nada no se
puede decir, esta tarde tengo yoga tiene un algo más de sentido. Debería
dedicar más tiempo a pararme y respirar. Siempre lo digo. Y siempre me ahogo.
Me ha embestido una vaca. Bueno, era un toro. Lo he visto al
ver la foto. Yo solamente he parado un momento a hacer una foto y al pasar a su
lado me ha dado un cabezazo en la pierna. Si me pilla un cuerno me hace pupa.
Ups.
Por la tarde nos hemos encontrado con algo de tiempo muerto
imprevisto. Como aquí parece que hemos caido bien a los del hotel, nos han
llevado a una especie de cabaña en un árbol que da visión del rio y nos han
llevado a ver el atardecer para hacer unas fotos. Esto parece otra cosa. Sin
aglomeración, tomando un zumo y charlando quizá por primera vez con nuestro
conductor Nand.
Al volver el hotel está sin luz. Los cortes parecen
frecuentes. Nos dicen que subamos a la azotea y nos sentamos mientras se hace
de noche. Alrededor de nosotros hay campos cultivados, alguna cabaña construida
en plan chabola y alguna casa.
Bajamos a cenar. Los chinos hacen un ruido horrible con la
boca cuando comen. Parecen vacas rumiando. Hay tres chicas sudamericanas. Son
dos argentinas y una costaricense. Son jóvenes y van solas. Una de ellas vino
completamente sola antes de conocer a las otras dos. Se atreven y viajan en
transporte público. Con un montón de equipaje que debe pesar un montón. No deben
tener más de 22 años. Yo a su edad no me atrevía ni a soñarlo.
Se hace de noche. Nos han iluminado con la luz de un candil.
Seguimos esperando la hora para coger un tren a Varanassi. Es un tren cama.
Tarda once horas en hacer 450
km .

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