Esta mañana hemos salido de Varanassi para ir al aeropuerto.
La última imagen antes de entrar al aeropuerto ha sido una mujer en un carro
destartalado levantando a su bebe y dándole un beso. Lo bonito dentro de un
contexto feo.
Me gustan los aeropuertos. Más desde que vi Up in the air. Rellenamos
tantos formularios que chocan frente a la absoluta informalidad del sistema
económico y de los filtros. Nos registran varias veces antes y después de
facturar. Comprueban no sé cuantas cosas. Parece contradictorio.
Al menos el aeropuerto está limpio. Ni siquiera el centro comercial de Varanassi
lo estaba demasiado. Hay algún tipo de pasta roja que mastican y luego escupen.
Está por todas partes, lavabos, suelo, paredes. Nuestro conductor masticaba
algo constantemente. Había que elegir entre la gargajos side (con bajada de
ventanilla y posibilidad de escupitajo) o la insecurities side (sin cinturón de
seguridad).
En el aeropuerto hemos conocido a un grupo de chicas
mejicanas. Este viaje me he decidido a hablar con desconocidos. Viajan una
madre y tres hermanas con algunas de sus amigas. Es un viaje familiar como el
que yo hice con mi familia. Será un momento que compartan y recuerden el resto
de sus vidas. Dicen que les ha gustado Varanassi aunque a mi me ha parecido
infernal. Claro que viniendo de Méjico el tráfico y las calles no parecen tan
duras.
Creo que soy capaz de distinguir a los españoles en
territorios ajenos. Tenemos una cierta homogeneidad. Hoy un matrimonio de
catalanes. Vaya.. acabo de decir que los catalanes son españoles. He leido que
se ha constituido una plataforma pel dret a decidir al País Valencià. En fin,
esa ya no es mi trinchera pero estratégicamente me parece que no han
interpretado bien el electorado valenciano. Me refiero al momento. En época de
crisis no veo a los valencianos muy identitarios. Bueno… en ningún momento los
veo muy reivindicativos. Son más muelles como dijeron aquellos castellanos. Y
tenían razón. Los valencianos no van a cambiar. Es una lástima pero son así.
Sigo con mi manía de pies. Me fijé que todas las esculturas
de indios e indias tienen los dedos de los pies muy largos. Y es verdad. Aquí
los dedos de los pies son superlargos.
También me fijo que aquí hay mucho turismo customizado. Gente
que viene ya con el disfraz de casa. Conozco bastante gente que tiene una
cierta devoción por India y sus colores. Usan una saturación cromática, especialmente
en tonos que tienen que ver con tierra y fuego. Yo soy más de agua y aire. Me
gusta la calma. El blanco, la pureza y las ausencias por encima de la
aglomeración. Me gusta el esponjamiento visual, la sensación de amplitud y no
la congestión. Por eso mi casa es totalmente blanca y sin muebles ni figuritas,
ni fotos, incluso quité la mayor parte de los cuadros.
Sin embargo, viendo las obras de arte indias, especialmente
las pictóricas, esa tendencia a la aglomeración de personas y colores viene de
lejos. Hay cuadros donde aparece la ceremonia del Ganghes con las barcas llenísimas
de personas, ceremonias con todo lleno de gente aglomerada. Todo es aglomerado.
La primera impresión de Nepal ya es diferente. La primera
diferencia que encuentras entre estos paises y los nuestros es la dimensión de
lo colectivo. Cuando vuelva insistiré todo lo que pueda en que lo mejor que
hemos construido entre todos y con todos los defectos es lo público, lo
colectivo. Nuestros hospitales, escuelas, carreteras, plazas, bibliotecas,
policias, bomberos, ayuntamientos…todo. Nos intentan convencer de lo contrario
y en estos casos extremos con estados fallidos se nota muchísimo. No hay
plazas, no hay aceras, no hay nada de nada que sea colectivo. Todo es
individual fruto supongo de la escasez de recursos pero también de la
mentalidad anglosajona de los invasores ingleses. Tenemos que defendernos
frente a eso. Y hacerlo con fuerza. Prefiero perder cosas a nivel individual
que perderlas a nivel colectivo.
En Nepal rellenamos mil formularios. El espíritú
supuestamente amable de estas tierras ni lo he notado en India ni lo he notado
en Nepal. Supongo que la amabilidad se compra y nosotros pagamos poco pero ni
siquiera me han querido cambiar dinero o me han atendido cuando les he dicho
que el cajero automático no funcionaba. Ni siquiera me han mirado. Y hablo un
inglés suficiente.
La recepción de maletas ha sido una de las ceremonias de
confusión más importante que he vivido. Parecía increible que ahí puedieramos
coger maletas o encontrar las nuestras. Pero finalmente han aparecido y todo ha
empezado a mejorar.
Al salir nos esperaba un guía que es el encargado de
recepcionar en el homestay. Parece bastante profesional y nos acompañará en
todo momento. Nos fiamos de él. No tenemos ni tiempo para comparar ni otro
remedio. Su inglés es bastante comprensible al contrario del inglés indio (cosa
llamativa por cierto al ser una colonia inglesa). Aquí están más habituados a
atender a los turistas.
La primera observación ya es diferente. Aquí hay dos
sentidos. No se invade el otro sentido. No hay bicicletas pero hay más coches.
Hemos estado en nuestro primer atascos. Los policias dirigen el tráfico y les
hacen caso. Hay muchísima contaminación. Insisto, el día que los indios que
ahora van en bici tengan dinero para comprar motos, y los que ahora van en moto
tengan dinero para comprar coches, este planeta se va a la mierda. Así que los
americanos deberían empezar a hablar con los indios y los chinos para compensar
las emisiones.
En el avión he leido algunos periódicos indios. Había varios
artículos de inteligencia emocional clásicos para emprendedores sobre la
aceptación de los retos del futuro y la competitividad. Una entrevista a
Coleman interesante como siempre. Pero lo más llamativo ha sido dos noticias copiadas
(luego son de nota de prensa gubernamental) que hablan sobre la intervención de
la banca pública para dar crédito a menos coste con el objetivo de aumentar a
corto el consumo para mantener los índices de crecimiento. También aquí están
obsesionados con el 3% de deficit (un día espero saber por qué el tres y no el
dos o el cuatro). Subrayo el tema de la banca pública (state bank) porque de
aquellos lodos vinieron estos charcos.
Los índices de crecimiento de población y de pib en India
asustan tanto como los chinos. Este planeta lo va a petar a no mucho tardar.
Sigo con el tráfico en Nepal. Menos claxón aunque muchos
claxón. Algo más de asfalto y algunas buenas aceras. Motos se meten por
cualquier parte. Y cualquier parte es cualquier parte. No he visto a más de dos
personas en la misma moto de momento. Eso sí, las furgonetas y autobuses tiran
un humo increible y veo mucha gente con máscaras. Y eso que esto es una especie
de reserva de la biosfera. Los humanos somos una especie completamente
depredadora y loca. Somos insaciables.
Llegamos al homestay. Tiene la mejor habitación hasta ahora
sin duda. Por fin vuelvo a ver azulejos. También ducha y vater es todo lo mismo
lo que hace que nunca acabe de estar seco. Y también tenemos que pedir papel
porque aquí está la dichosa duchita para limpiarte.
Se ha ido la luz. Escribo con la bateria. Parecen frecuentes
los cortes. Ya saben cuanto tardará en volver. Tienen baterías de subsistencia.
En Kajuraho eran generadores de gasoil. Aquí la gasolina debe ser barata. Los
aires acondicionados están todo a tope. Aeropuerto incluido.
Hace más fresco. Es todo menos agobiante. Hemos contratado
un par de días de montaña. Creo que lo necesito. Necesito aislarme de la gente.
Paso mucho tiempo solo con mucho espacio vital. Y aquí el espacio vital se paga
caro. Las casas al menos estan más o menos limpias, tienen pintura en las
paredes y están hechas de cemento y ladrillo. Aunque esto es la capital.
Veremos el resto.
Bajamos a cenar. Mañana cumplo 41 años. Sé que los tengo
pero no los siento. Y no es inmadurez. En otro tiempo lo fue. Es romper los
moldes de lo que se espera de alguien de 41 años. Eso sí, sé que estoy
preparado para otra etapa. Sé que tengo la batería cargada para hacer feliz a
otra persona. Porque ahora soy más yo que nunca y estoy más fuerte y seguro que
nunca.
Mañana más. Será un día especial. Mi primer cumpleaños lejos
de mi mundo. En otro mundo. Quizá lejos de mi. O quizá más cerca de mi que
nunca.
Me acaban de traer una pastilla de jabón. Me recuerda a mi iaio Paco. En su casa siempre había una pastilla de jabón que olía muy bien. Creo que me hubiera gustado poder disfrutar más de mis iaios paternos.
Me acaban de traer una pastilla de jabón. Me recuerda a mi iaio Paco. En su casa siempre había una pastilla de jabón que olía muy bien. Creo que me hubiera gustado poder disfrutar más de mis iaios paternos.
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