El desfiladero de Petra es un lugar arido. El sol quema tanto el suelo que ver una sonrisa con los pies descalzos es un regalo. Alli apareció esta niña de sonrisa dulce. Era una especie de reclamo para la compra. Se movia como una gata. No decia nada al contrario que los niños que insistian en vendernos algo. Ella solamente sonreia y miraba con cierta timidez. Pense que se asustaria si paraba la cáamara sobre ella. Pensé en como robarle una sonrisa sin que lo supiera. No hizo falta. Me la regalo para que la metiera en la maleta.