Y fue así como la monarquía oligarca de los cucos encontró nuevos despachos donde anidar. Las manzanas podridas se trasladaron de huerto. Tanto que llegó un tiempo en que nadie recordó el sabor de una manzana sana. Y fue así como se tejieron los nuevos escalones de la pirámide. Sobre una base horizontal sólida acostumbrada a trabajar duro con instrumentos adecuados. Pero al escalador le quitaron el arnes, al corredor le retiraron las zapatillas, al arquitecto le restringieron el pápel.
Para ello construyeron un ejército de guerreros de Xiang que protegía al monarca incluso después de muerto. Fue así como empezó el imperio del nepotismo ilustrado. Coordinadores captados de la cantera del nepotismo, capataces de ojos vendados por la venda de la ambición.
Todo para la red pero sin la red. Un ejército de zoombies profesionales que estudiaron a Platón y ejecutan a Aristoteles. Nadie paga por pensar. De hecho ya casi nadie piensa por sí mismo. Los nuevos pensamientos son el portapapeles perfecto, se copian y pegan en serie.
Y ya nadie piensa, sino que es pensado

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